SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
¿Y como quedan las horas después de verlas torturadas entre los bolsillos de mi abrigo?,
si solo los señuelos de esperanza habitan en el éter, como títeres sin dueño mis sentidos se divierten en un arco iris perturbante.
Las miradas entre el viento y las lenguas largas acarameladas por mis pasos
asechan como olas en un mar de preguntas sin sentido
que agolpan mis criterios y anudan mi garganta
para callar aún con el grito entre mis labios.
Adormecidas mis manos te acarician
y no conocen el tiempo
ni se sujetan a mis ordenes,
van como potros galopando en una historia nueva como si existiera una nueva tierra en un viejo mundo,
sin entender qué inoportunas son las horas
y que los abismos recaen en la piel quebrantando el alma como cristales imposibles de forjar.
¿Cuantas serán las horas que morirán en el intento mientras el letargo entre mis ojos avista un ayer como futuro?
Susurrando el viento golpea mi carne cansada y moribunda
para despertarla de los sueños vueltos pesadillas, entre efímeras verdades.
caminando, las hormigas del temor entre mis ojos se llevan las imágenes paridas por el tiempo y se sujetan con sus patas en el resbaladero de mis quejas.
Empiezan a perder las pesadillas sus sus valores y revuelve mis entrañas hasta casi vomitarlas,
hediondas se devastan en mi ego y puedo reafirmar que funcionan mis pulmones aún con sus años yertos y las cicatrices negras.
si solo los señuelos de esperanza habitan en el éter, como títeres sin dueño mis sentidos se divierten en un arco iris perturbante.
Las miradas entre el viento y las lenguas largas acarameladas por mis pasos
asechan como olas en un mar de preguntas sin sentido
que agolpan mis criterios y anudan mi garganta
para callar aún con el grito entre mis labios.
Adormecidas mis manos te acarician
y no conocen el tiempo
ni se sujetan a mis ordenes,
van como potros galopando en una historia nueva como si existiera una nueva tierra en un viejo mundo,
sin entender qué inoportunas son las horas
y que los abismos recaen en la piel quebrantando el alma como cristales imposibles de forjar.
¿Cuantas serán las horas que morirán en el intento mientras el letargo entre mis ojos avista un ayer como futuro?
Susurrando el viento golpea mi carne cansada y moribunda
para despertarla de los sueños vueltos pesadillas, entre efímeras verdades.
caminando, las hormigas del temor entre mis ojos se llevan las imágenes paridas por el tiempo y se sujetan con sus patas en el resbaladero de mis quejas.
Empiezan a perder las pesadillas sus sus valores y revuelve mis entrañas hasta casi vomitarlas,
hediondas se devastan en mi ego y puedo reafirmar que funcionan mis pulmones aún con sus años yertos y las cicatrices negras.
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