Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
así como los estigmas de tus manos
alejaron bien en nuestro querido
tiempo las ganas de otras manos,
alejaron bien en nuestro querido
tiempo las ganas de otras manos,
las ganas de curar mi cicatriz
con otros dedos,
el placer de perfumar mi aliento
con la rosa de otros vientos y
la intrepidez de querer explorar
rincones olvidados
en los sures o los nortes de otros cuerpos,
también, el bautismo de tus sales en mi pecho
ha construido maravillas con el tiempo y
el olvido,
la mesa, por lo menos, terrón de plenilunio,
se conforma ya de tu siniestra ausencia y
en la ante cama el caos y
el desorden del flagelo que le infringíamos
al piso con tu ropa y
con la mía es histeria añeja,
es antigua historia,
acaso reflexión moderna,
pero la fotografía, caramelo,
esa con nuestras horizontales y
desnudas risas, hoy conjura atesorada
debajo de la almohada cualquier intento
de soñar con buenos sueños.
. 3.12.10 en una tarde leyendo la cuarta novela de Carlos Ruiz Safón; Marina, hartamente recomendable el cabrón de Carlitos ¿he?
.
con otros dedos,
el placer de perfumar mi aliento
con la rosa de otros vientos y
la intrepidez de querer explorar
rincones olvidados
en los sures o los nortes de otros cuerpos,
también, el bautismo de tus sales en mi pecho
ha construido maravillas con el tiempo y
el olvido,
la mesa, por lo menos, terrón de plenilunio,
se conforma ya de tu siniestra ausencia y
en la ante cama el caos y
el desorden del flagelo que le infringíamos
al piso con tu ropa y
con la mía es histeria añeja,
es antigua historia,
acaso reflexión moderna,
pero la fotografía, caramelo,
esa con nuestras horizontales y
desnudas risas, hoy conjura atesorada
debajo de la almohada cualquier intento
de soñar con buenos sueños.
. 3.12.10 en una tarde leyendo la cuarta novela de Carlos Ruiz Safón; Marina, hartamente recomendable el cabrón de Carlitos ¿he?
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