danie
solo un pensamiento...
En la última presentación de uno de mis libros
los críticos de siempre
salieron con toda su artillería pesada.
Empezaron a decir que mis oraciones y versos invocan al desamor,
que son hechizos para la miseria y el espanto.
Que busco la muerte mental de mis lectores
y que hace tiempo,
como si empleara un eficaz conjuro, envenené la poesía.
Sencillamente dijeron que lo que escribo no es literatura
y hace mucho daño.
Yo, como siempre, carne de cañón para los buitres,
les contesté sin ningún preámbulo:
—Tal vez tengan razón, pero no se preocupen,
estimados críticos, el único que siempre se muere
al escribir mis textos soy yo.
los críticos de siempre
salieron con toda su artillería pesada.
Empezaron a decir que mis oraciones y versos invocan al desamor,
que son hechizos para la miseria y el espanto.
Que busco la muerte mental de mis lectores
y que hace tiempo,
como si empleara un eficaz conjuro, envenené la poesía.
Sencillamente dijeron que lo que escribo no es literatura
y hace mucho daño.
Yo, como siempre, carne de cañón para los buitres,
les contesté sin ningún preámbulo:
—Tal vez tengan razón, pero no se preocupen,
estimados críticos, el único que siempre se muere
al escribir mis textos soy yo.
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