BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
asesinándome lentamente
como destilación explícita
cuevas de pájaros murciélagos
que inician salmos aventureros
brujos que dormitan a mis pies
entre raíles abandonados por la esperanza
y la fe es una consumición de cocaína
que absorta me contempla iracunda.
asediado por la efímera disposición
corporal que admite suaves ondulaciones
calibrando bien el paso islote sereno
tu espíritu reposa sobre cenizas idiotas.
tu cuerpo es una maleta de equipaje
sutilmente vacío que emerge
desde el llanto impronunciable hasta
el silencio último despuntado en el alba.
cicatrizas tu altiva fe espumaje blasfemo
y escupes entre salivas el odio que te aferra
el estómago como un territorio preciso y perfecto.
el frontón aparece vacío
y tu pelota continúa pendiendo
la red intacta como antes
mas el pájaro ronda las mordeduras
del estigma.
olvidas la procesión matinal
el programa de emociones y memorias
el cuántico aspecto de las disensiones
lo problemático te aspereza y desespera.
miras al interior tus ramas blasones antiguos
condensados en milímetros ya tu cuerpo
amanece entre tanto escombro con brazos.
el cuerpo oriundo la mente estancada
sanguíneas materias que confieren azul
a la autoridad que te advierte, sombras,
recorren tus arterias con signos de hoscos
paisajes retráctiles, techos invadidos
hasta la consunción del esperpento:
tu traje de novio anega las balsas acrobáticamente.
©
como destilación explícita
cuevas de pájaros murciélagos
que inician salmos aventureros
brujos que dormitan a mis pies
entre raíles abandonados por la esperanza
y la fe es una consumición de cocaína
que absorta me contempla iracunda.
asediado por la efímera disposición
corporal que admite suaves ondulaciones
calibrando bien el paso islote sereno
tu espíritu reposa sobre cenizas idiotas.
tu cuerpo es una maleta de equipaje
sutilmente vacío que emerge
desde el llanto impronunciable hasta
el silencio último despuntado en el alba.
cicatrizas tu altiva fe espumaje blasfemo
y escupes entre salivas el odio que te aferra
el estómago como un territorio preciso y perfecto.
el frontón aparece vacío
y tu pelota continúa pendiendo
la red intacta como antes
mas el pájaro ronda las mordeduras
del estigma.
olvidas la procesión matinal
el programa de emociones y memorias
el cuántico aspecto de las disensiones
lo problemático te aspereza y desespera.
miras al interior tus ramas blasones antiguos
condensados en milímetros ya tu cuerpo
amanece entre tanto escombro con brazos.
el cuerpo oriundo la mente estancada
sanguíneas materias que confieren azul
a la autoridad que te advierte, sombras,
recorren tus arterias con signos de hoscos
paisajes retráctiles, techos invadidos
hasta la consunción del esperpento:
tu traje de novio anega las balsas acrobáticamente.
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