prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Decid que hay un poeta
que lleva en cada mano ruiseñores momificados,
un ángel de contrabando
sepultado en la vigilia,
un perro en ascuas
ladrando a los alambres de inconsciente pena.
Lo que queráis, decid.
Hablad de la raíz laberíntica
de una lágrima.
De los raíles que indican un limbo de muerte.
De los amantes de marfil
reunidos en estallido.
De los desodorantes a base de hormonas de cierva
y los remedios para el cáncer de soledad.
Reconstruid la pirámide de ladridos,
dibujad la arquitectura canina
a pincel de insomnio.
Decid que llueve, por si aún hay desiertos sin revelar.
Delincuentes dignos de inmortalidad, hablad
de la belleza de los enfermos en estado terminal,
del estertor restaurado en agonía.
Inventad el pasaporte a los huecos de nube.
Escupid un cráneo de poesía.
Rezad a los vientres de adulterio,
curad la enfermedad de todas las verdades.
Alabad la sombra de virus
y, sobre todo, no creedme.
que lleva en cada mano ruiseñores momificados,
un ángel de contrabando
sepultado en la vigilia,
un perro en ascuas
ladrando a los alambres de inconsciente pena.
Lo que queráis, decid.
Hablad de la raíz laberíntica
de una lágrima.
De los raíles que indican un limbo de muerte.
De los amantes de marfil
reunidos en estallido.
De los desodorantes a base de hormonas de cierva
y los remedios para el cáncer de soledad.
Reconstruid la pirámide de ladridos,
dibujad la arquitectura canina
a pincel de insomnio.
Decid que llueve, por si aún hay desiertos sin revelar.
Delincuentes dignos de inmortalidad, hablad
de la belleza de los enfermos en estado terminal,
del estertor restaurado en agonía.
Inventad el pasaporte a los huecos de nube.
Escupid un cráneo de poesía.
Rezad a los vientres de adulterio,
curad la enfermedad de todas las verdades.
Alabad la sombra de virus
y, sobre todo, no creedme.