iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi madre me dijo siempre
que cuidara la virginidad como un tesoro.
Que era lo más valioso
para una mujer decente
que busca un marido.
Que sin ella, yo no valía nada.
Por 16 años de vida, le hice caso.
Cuidé el tesorito con afán,
celosa de que mi felicidad aseguraba.
Un día mi bisabuela, al ocaso del día,
me dijo que todo eso que me habían dicho
que todo eso que yo creía
eran puras pendejadas
que nomás me amargarían.
Mija me dijo- si te buscas un marido
y te me casas virgen
seguro tendrás quien te mantenga.
Tendrás quien te llene de hijos,
a quien lavarle, a quien plancharle,
a quien quitarle las botas cuando llegue borracho
y con el olor de otras viejas.
Pero en cambio, mija, si usted aprende
a usar lo que tiene en medio de las piernas,
nunca faltará quien me la mime,
quien la bese, quien le compre,
quien me la atienda.
Si usted usa el tesorito
combinado con la cabeza,
pobre del cabròn que se enamore,
y pobre de aquél que me la ofenda.
Así que ya ve, más vale lo paseado,
a buscarse un marido que la mantenga,
aunque se suelten las malas lenguas
La miré, mi bisabuela era ya grande,
y siempre andaba cantando, sonriendo,
supe que así había sido ella.
¡Qué decir, le hice caso a su sapiencia!
Y desde ese día,
recorro los caminos de esta vida
muy paseada y muy contenta.
(Por el contrario de lo que pueda creerse
el tesorito no se ha devaluado, más bien,
¡Hay mayor oferta!)
que cuidara la virginidad como un tesoro.
Que era lo más valioso
para una mujer decente
que busca un marido.
Que sin ella, yo no valía nada.
Por 16 años de vida, le hice caso.
Cuidé el tesorito con afán,
celosa de que mi felicidad aseguraba.
Un día mi bisabuela, al ocaso del día,
me dijo que todo eso que me habían dicho
que todo eso que yo creía
eran puras pendejadas
que nomás me amargarían.
Mija me dijo- si te buscas un marido
y te me casas virgen
seguro tendrás quien te mantenga.
Tendrás quien te llene de hijos,
a quien lavarle, a quien plancharle,
a quien quitarle las botas cuando llegue borracho
y con el olor de otras viejas.
Pero en cambio, mija, si usted aprende
a usar lo que tiene en medio de las piernas,
nunca faltará quien me la mime,
quien la bese, quien le compre,
quien me la atienda.
Si usted usa el tesorito
combinado con la cabeza,
pobre del cabròn que se enamore,
y pobre de aquél que me la ofenda.
Así que ya ve, más vale lo paseado,
a buscarse un marido que la mantenga,
aunque se suelten las malas lenguas
La miré, mi bisabuela era ya grande,
y siempre andaba cantando, sonriendo,
supe que así había sido ella.
¡Qué decir, le hice caso a su sapiencia!
Y desde ese día,
recorro los caminos de esta vida
muy paseada y muy contenta.
(Por el contrario de lo que pueda creerse
el tesorito no se ha devaluado, más bien,
¡Hay mayor oferta!)
:: muchas gracias`por leerme, me encanta tenerte pora ca. Mil y dos mil besos.