Constantinos Cavafis

ojosverdes

Poeta asiduo al portal
Nace el 17 de abril de 1863 en Alejandría (Egipto), último de nueve hermanos. Ciudad en la que pasó la mayor parte de su vida.Fue agente de bolsa y funcionario del servicio estatal de riegos.Publicó en diversas revistas y es una de las figuras más importantes de la poesía contemporánea por la originalidad y universalidad de su escritura. Poeta de refinada elegancia, con un lenguaje prosaico y exquisito, en su obra desarrolla un sutil análisis de los sentimientos y de la vida interior. Fallece en Atenas en 1933(Poesía completa, Alianza Edit.)



CUANDO DESPIERTEN (1916)

Intenta guardarlas, poeta,
por pocas que sean las que puedan detenerse,
las visiones de tus amoríos.
Ponlas a escondidas en tus frases.
Intenta, poeta, retenerlas
cuando despierten en tu cabeza
de noche o a la luz del mediodía.
 

UN VIEJO(1897)

En el fondo de un bullicioso café,
inclinado sobre una mesa, está sentado un viejo;
con un periódico delante, sin compañía.

Y en el abandono de su triste vejez,
medita cuán poco gozó de los años
en que aún tenía vigor, verbo y belleza.

Sabe que ha envejecido mucho; lo siente, lo ve.
Y, sin embargo, el tiempo en que fue joven le parece
ayer. ¡Qué poco tiempo hace, qué poco tiempo!

Ve cómo de él se burló la Prudencia
y cómo en ella fio siempre - ¡qué locura!-
que falaz decía: «Mañana. Tienes mucho tiempo».

Recuerda impulsos que contuvo y tanto
gozó como sacrificó. Cada ocasión perdida
se burla ahora de su sensatez sin seso.

...Pero de tanto pensar y recordar,
el viejo cae aturdido. Y se duerme
apoyado en la mesa del café.
 
RECUERDA, CUERPO...(1918)

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó,
no sólo los lechos donde te reclinaste,
mas también aquellos deseos que, por ti,
en miradas brillaron claramente
y en la voz se estremecieron – y que un
obstáculo fortuito los frustró.
Ahora que todo se halla en el pasado,
parece casi a los deseos
aquellos te hubieras entregado – cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo en la voz por ti se estremecían, recuerda, cuerpo.
 

ÍTACA (1911)

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
 

BUENO Y MAL TIEMPO (1893)

No me importa si afuera
extiende el invierno brumas, nubes y frío.
Dentro de mí es primavera, auténtica alegría.
La sonrisa es un rayo de sol, oro todo él,
no existe otro jardín como el del amor,
el calor de la canción funde todas las nieves.

¡Qué maravilla cuando fuera
la primavera hacer germinar las flores y brotar la yerba!
Dentro de mí es invierno cuando sufre mi corazón.
El llanto eclipsa al sol más radiante,
cuando tú estás triste, mayo, parece diciembre,
más frías son las lágrimas que la nieve fría.
 
Muchas, pero muchas veces me he refugiado en la lectura de este magno poeta, me trasladan sus poemas a la observación de las cotidianidades, a encontrar la música dispuesta para los oídos que no escuchan sino que ven los sentidos ocultos de las cosas y que aunque las palpamos, olemos o sentimos, en verdad no están allí sino en el que sabe oírlas mirándolas ...Salud en honor a este viejo pero gran poeta.
 

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