jeanbadero
Poeta recién llegado
Me habían regañado como muchas tantas veces. Mi lugar favorito para escapar de mi abuela era un árbol de lima, cuyos aguijones amenazaban a cualquiera, pero yo ya había encontrado la forma de deslizarme por debajo y llegar a mi escondite junto al tronco. Ese día, corrí para el árbol cuando tropezé con una botella semi-enterrada de color marrón. Al momento mi curiosidad infantil me hizo terminar de desenterrarla, lo cual fué muy fácil pues había llovido y la tierra estaba suelta. Sin embargo, al hacerlo me di cuenta de que adentro algo se movía. Como el vidrio era oscuro coloqué la botella hacia el sol y observe que una gran araña tenía atrapados en el fondo de la botella a dos pequeños seres, diríase humanos, que intentaban liberarse a toda costa de su prisión de seda. Esa visión me aterró y me paralizó por un momento, bajé lentamente la botella y pensé en segundos que hacer para salvarlos: Introducir una rama, sacudir la botella (no, morirían en la caída y además la araña caería en mi mano) en ese instante vi como como la araña iba saliendo rapidamente por el cuello de la botella, por lo que la dejé caer y corrí, alejándome unos pasos, con angustia por las pequeñas criaturas que había dejado abandonadas a su suerte, regresé al punto exacto donde dejé caer la botella. No había nada.