Donde los límites
son el cielo y el desamor,
coronando los desaires
de la oscuridad y su miedo.
Miedo de no tener control,
control sobre la sangre caída,
sin lástima, ni oportunidad
de estiba...
Donde la austeridad es ciega,
no habla, sin ser muerta su lengua,
y se revientan los huertos
de perpetración y euforia;
mal hechos, mendigando la memoria...
Donde los cantos de las aves...
las aves mudas,
desafinadas por los baches,
que hasta golpearon la musa;
que ultrajaron la luna;
y fue veneno,
de la cerveza, solo la espuma.
son el cielo y el desamor,
coronando los desaires
de la oscuridad y su miedo.
Miedo de no tener control,
control sobre la sangre caída,
sin lástima, ni oportunidad
de estiba...
Donde la austeridad es ciega,
no habla, sin ser muerta su lengua,
y se revientan los huertos
de perpetración y euforia;
mal hechos, mendigando la memoria...
Donde los cantos de las aves...
las aves mudas,
desafinadas por los baches,
que hasta golpearon la musa;
que ultrajaron la luna;
y fue veneno,
de la cerveza, solo la espuma.