El quijote
Poeta recién llegado
No soy mar, para mojar tus pies…
No soy arena, para secar tu piel…
No soy aire, para acumularse en tus cabellos griegos…
No soy inmortal, para amar siempre lo triste –imperdible- …
No soy miedo, sin embargo tiemblo…
No soy oscuridad, para un augurio de noche…
Soy una breve percusión
De mil años, - sonido votante, descontaminado, membranado, vibrante, verdoso, ardor de poros desafinados-
Mar de origen profundo
Gota, pupila,
Aleta ondulante.
A la playa, las olas de piel
Delgadas una a una van abordando la orilla,
Húmeda arena
Secándose en nostalgia – amarillo fuerte –
Seca arena,
Muy seca arena, casi ardiendo
Soy arena para secar tu piel.
Aire desempolvado
Sin grumos, deshabitado
Mordiendo como viento el vértice
También las esquinas de los labios
Traspasando como anima
Los trasparentes cuerpos,
Así me acumulo en tus
Cabellos griegos,
Inmortal, si así lo quieres
Inmortal, como la lejanía, vertical
Como cielo
Que en su horizonte circular
Se ve como a punto de caer
Y nunca pasa de una tarde besadora, naranja, imperdible
Vivir amando lo inmortal.
Miedo para ser fuerte guerrero
En verso griego de guerra
La muerte es una buena armadura de plata y bronce
Contra los diez mil
Y
Diez mil, espadas y lanzas
Corceles y otras bestias
El miedo entonces
Se hace arma y sangre poética
Furor y tiemblo.
Solo los contornos
Delinean, en la oscuridad
Las hojas
Los árboles pastosos, borrosos
Las montañas y sus simetrías
La parábola de los grillos
El tablero de ajedrez
El canto de un Búho, también se delinea
Una cintura, delgada y claroscura
Sobre las olas de la cama
Ombligo en un eclipse lunar
Noche, ceno, augurio.
No soy arena, para secar tu piel…
No soy aire, para acumularse en tus cabellos griegos…
No soy inmortal, para amar siempre lo triste –imperdible- …
No soy miedo, sin embargo tiemblo…
No soy oscuridad, para un augurio de noche…
Soy una breve percusión
De mil años, - sonido votante, descontaminado, membranado, vibrante, verdoso, ardor de poros desafinados-
Mar de origen profundo
Gota, pupila,
Aleta ondulante.
A la playa, las olas de piel
Delgadas una a una van abordando la orilla,
Húmeda arena
Secándose en nostalgia – amarillo fuerte –
Seca arena,
Muy seca arena, casi ardiendo
Soy arena para secar tu piel.
Aire desempolvado
Sin grumos, deshabitado
Mordiendo como viento el vértice
También las esquinas de los labios
Traspasando como anima
Los trasparentes cuerpos,
Así me acumulo en tus
Cabellos griegos,
Inmortal, si así lo quieres
Inmortal, como la lejanía, vertical
Como cielo
Que en su horizonte circular
Se ve como a punto de caer
Y nunca pasa de una tarde besadora, naranja, imperdible
Vivir amando lo inmortal.
Miedo para ser fuerte guerrero
En verso griego de guerra
La muerte es una buena armadura de plata y bronce
Contra los diez mil
Y
Diez mil, espadas y lanzas
Corceles y otras bestias
El miedo entonces
Se hace arma y sangre poética
Furor y tiemblo.
Solo los contornos
Delinean, en la oscuridad
Las hojas
Los árboles pastosos, borrosos
Las montañas y sus simetrías
La parábola de los grillos
El tablero de ajedrez
El canto de un Búho, también se delinea
Una cintura, delgada y claroscura
Sobre las olas de la cama
Ombligo en un eclipse lunar
Noche, ceno, augurio.