La Corporación
Poeta veterano
Dede el Corumelo,
año IV de la Iguana.
(sobre una receta que una amiga colocó en un Portal de gastronomía)
Había oído hablar de ello pero pensé que era una broma. Francamente a mí nunca me dio ese dolor. Alguno de mis amigos comentó algo; pero dada nuestra edad, ya lo empezamos a relacionar con la próstata y encontramos un cierto alivio en las friegas que Naíta daba, con aceite de zacate limón, en la taberna del Morales por tres cuartillos de vino.
Me encontré de pura casualidad con el origen del problema. Una mañana de compras, Ania, alemana rotunda, me explicó que su marido sufría con frecuencia de este mal y que don Manuel Pizarro, famoso sanador de Liberia, le dio un remedio que luego ella hizo extensivo al vulgo en un famoso portal online de cocina y recetas. Todo tiene que ver con una indigestión de cubalibres.
Yo aconsejo que si la solución es tan sencilla como subírselos y bajárselos 43 veces hasta llevarlos a su sitio, como recetó don Manuel, además de tres padrenuestros y un avemaría, no habría problema en tomarse unos cubalibres de vez en cuando.
Don Manuel, recio criollo de origen extremeño, por el mismo precio le proporcionó aquella tarde, a la sueva, un atardecer entre las cálidas aguas de los volcanes Tenorio y Miravalles y la receta del famoso plato guanacasteco: Crema de Gallopones Pícalos cocidos en vino de Coyol. Esto hizo volver en risas a una mujer hermosa, últimamente perdida en los fangos del aburrimiento culinario.
Sí reprocho, a mi conocida, el diminutivo empleado en su antídoto. Nadie tiene por qué saber del tamaño de los doloridos de don Ginés. Finalmente lo único que importa es lo rendidores que sean en la cabalgada.
san armilo b.
año IV de la Iguana.
(sobre una receta que una amiga colocó en un Portal de gastronomía)
Había oído hablar de ello pero pensé que era una broma. Francamente a mí nunca me dio ese dolor. Alguno de mis amigos comentó algo; pero dada nuestra edad, ya lo empezamos a relacionar con la próstata y encontramos un cierto alivio en las friegas que Naíta daba, con aceite de zacate limón, en la taberna del Morales por tres cuartillos de vino.
Me encontré de pura casualidad con el origen del problema. Una mañana de compras, Ania, alemana rotunda, me explicó que su marido sufría con frecuencia de este mal y que don Manuel Pizarro, famoso sanador de Liberia, le dio un remedio que luego ella hizo extensivo al vulgo en un famoso portal online de cocina y recetas. Todo tiene que ver con una indigestión de cubalibres.
Yo aconsejo que si la solución es tan sencilla como subírselos y bajárselos 43 veces hasta llevarlos a su sitio, como recetó don Manuel, además de tres padrenuestros y un avemaría, no habría problema en tomarse unos cubalibres de vez en cuando.
Don Manuel, recio criollo de origen extremeño, por el mismo precio le proporcionó aquella tarde, a la sueva, un atardecer entre las cálidas aguas de los volcanes Tenorio y Miravalles y la receta del famoso plato guanacasteco: Crema de Gallopones Pícalos cocidos en vino de Coyol. Esto hizo volver en risas a una mujer hermosa, últimamente perdida en los fangos del aburrimiento culinario.
Sí reprocho, a mi conocida, el diminutivo empleado en su antídoto. Nadie tiene por qué saber del tamaño de los doloridos de don Ginés. Finalmente lo único que importa es lo rendidores que sean en la cabalgada.
san armilo b.