necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
III
¿Cómo se mide el tiempo
cuando no hay medida
que abarque el dolor
del que vagando por la noche
va dejando tras si las huellas
de su pesar en cada esquina?
En el amor la distancia entre ser
y no ser es inconmensurable,
dijo el extraño
mientras encendía el incienso,
el olor de un ayer
que se resiste a ser parte del olvido,
en el altar de su imagen.
Somos en la medida en que amamos
y amamos en la medida que somos
Pero el equilibrio es tan frágil
que una palabra,
un silencio
o una mirada pueden romper
el ciclo de amar y ser amado.
Dejar de ser,
abandonarlo todo por este eterno vagar,
no es la nada
como posibilidad de ser algo más,
sino la imposibilidad de volver a ser,
de no volver nunca a recuperar
la ternura,
la pasión,
el amor.
Eres alcohol el que me impide huir,
me convences a base de etílicas caricias
para continuar mi errático destino,
en esas madrugadas
que la cordura al despertar de su estupor
desgarra el aire en pos de una salida,
desesperada busca la luz que la libere del laberinto.
Sol oscuro
Dios que predica
entre los que aún no mueren,
entre nosotros los que encendemos veladoras
por los vivos,
por esos nuestros muertos
Aquellos que nos recuerdan
en este sepulcro de sombras que:
Mi amor por ti ¡No murió!
Nunca en la luz hubo tanta mentira,
era difícil diferenciar lo verdadero
de lo real,
atrapado en los sueños se vive a destiempo
Ahora todo es oscuridad,
todos los caminos terminan
por conducirme de regreso al hogar del extraño.
¿Qué haces en noches de Luna llena?
Comprobar que las cicatrices
en las muñecas sigan allí,
que no fue un sueño
en el que morí,
que a pesar del adiós multitudinario
de un velorio,
aún continuo buscando un algo,
que no sé si es amor,
dolor
o un mero recuerdo.
Extraño
Dime tú que sabes interpretar los signos,
¿Qué lees en mis ojos,
en mis actos?
Me leo a mi,
al suicida que se despide del hoy
en pos de un ayer que jamás será.
Al fin este vodka ha llegado a su fin.
FIN...
¿Cómo se mide el tiempo
cuando no hay medida
que abarque el dolor
del que vagando por la noche
va dejando tras si las huellas
de su pesar en cada esquina?
En el amor la distancia entre ser
y no ser es inconmensurable,
dijo el extraño
mientras encendía el incienso,
el olor de un ayer
que se resiste a ser parte del olvido,
en el altar de su imagen.
Somos en la medida en que amamos
y amamos en la medida que somos
Pero el equilibrio es tan frágil
que una palabra,
un silencio
o una mirada pueden romper
el ciclo de amar y ser amado.
Dejar de ser,
abandonarlo todo por este eterno vagar,
no es la nada
como posibilidad de ser algo más,
sino la imposibilidad de volver a ser,
de no volver nunca a recuperar
la ternura,
la pasión,
el amor.
Eres alcohol el que me impide huir,
me convences a base de etílicas caricias
para continuar mi errático destino,
en esas madrugadas
que la cordura al despertar de su estupor
desgarra el aire en pos de una salida,
desesperada busca la luz que la libere del laberinto.
Sol oscuro
Dios que predica
entre los que aún no mueren,
entre nosotros los que encendemos veladoras
por los vivos,
por esos nuestros muertos
Aquellos que nos recuerdan
en este sepulcro de sombras que:
Mi amor por ti ¡No murió!
Nunca en la luz hubo tanta mentira,
era difícil diferenciar lo verdadero
de lo real,
atrapado en los sueños se vive a destiempo
Ahora todo es oscuridad,
todos los caminos terminan
por conducirme de regreso al hogar del extraño.
¿Qué haces en noches de Luna llena?
Comprobar que las cicatrices
en las muñecas sigan allí,
que no fue un sueño
en el que morí,
que a pesar del adiós multitudinario
de un velorio,
aún continuo buscando un algo,
que no sé si es amor,
dolor
o un mero recuerdo.
Extraño
Dime tú que sabes interpretar los signos,
¿Qué lees en mis ojos,
en mis actos?
Me leo a mi,
al suicida que se despide del hoy
en pos de un ayer que jamás será.
Al fin este vodka ha llegado a su fin.
FIN...