licprof
Poeta fiel al portal
en aquella època nos contrataban para que hagamos bailar a las minas,
a las chicas: faltaban hombres y, en ese momento, no se bailaba entre minas,
o entre minos, como sucede ahora: a la tarde, clase de tango; en el medio,
nos paseàbamos por el centro, con vladimir, o con su hermano, el gordo:
tomàbamos unos tragos, morfàbamos algo; luego, a la noche, a una milonga,
a variar a las minas; el contratista terminantemente nos tenìa prohibido
levantar a las alumnas, voltearlas, pero èl sabìa muy bien que la transa se darìa,
ineluctablemente. Champurreaba apenas el inglès y eso me impidiò
soliviantarme, acaso, con una rubia escandalosamente alucinante,
que parecìa andar detràs mìo, con sus ojos claros; o una francesa, ìdem;
al final, le hice caso a daniel trener, nuestro contratista: cobrè mis buenos mangos,
y, ya bìgamo, salìa con mis 2 novias: con alejandra, los fines de semana, y con
verònica, en la semana. Què tiempos aquellos en los que jugaba a ser fidelìsimamente infiel!
a las chicas: faltaban hombres y, en ese momento, no se bailaba entre minas,
o entre minos, como sucede ahora: a la tarde, clase de tango; en el medio,
nos paseàbamos por el centro, con vladimir, o con su hermano, el gordo:
tomàbamos unos tragos, morfàbamos algo; luego, a la noche, a una milonga,
a variar a las minas; el contratista terminantemente nos tenìa prohibido
levantar a las alumnas, voltearlas, pero èl sabìa muy bien que la transa se darìa,
ineluctablemente. Champurreaba apenas el inglès y eso me impidiò
soliviantarme, acaso, con una rubia escandalosamente alucinante,
que parecìa andar detràs mìo, con sus ojos claros; o una francesa, ìdem;
al final, le hice caso a daniel trener, nuestro contratista: cobrè mis buenos mangos,
y, ya bìgamo, salìa con mis 2 novias: con alejandra, los fines de semana, y con
verònica, en la semana. Què tiempos aquellos en los que jugaba a ser fidelìsimamente infiel!