Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Había una vez un país que tenía, como es natural, su propia lengua hablada por los nativos que ahí se habían asentado desde hacía mucho tiempo. Pero sucedió que llegó un pueblo extranjero que los conquistó e intentó imponerles sus costumbres, religión e idioma. Al principio el pueblo dominador estableció una hegemonía que hizo de los nativos los marginados. Mas su marginación era material pues seguían conservando su misma visión del mundo: su mente seguía siendo libre pues a pesar de tantas vicisitudes guardaban los valores de su cultura: su magnífica cosmovisión.
Pasaron muchos años y siglos, los descendientes de los conquistados no habían logrado emanciparse pero con el agravante de que ahora su mente ya no era libre; con el paso del tiempo se impregnó con las creencias de los extranjeros. De ese extraño dios que había sido bestialmente torturado y que hablaba del amor que no compartían sus seguidores, por cierto; de ese dios que los compensaría luego de la muerte porque estaban expiando sus culpas en esta vida, es decir por haberse equivocado de lugar de nacimiento.
Aquellos que se adaptaron al estilo de vida de los extranjeros perdieron su lengua nativa y su mente se volvió esclava de los invasores Pasaron más años, un grupo de descendientes de los conquistadores luchó hasta emanciparse de la metrópoli, con la ayuda de los conquistados, vendiéndoles el cuento que mejoraría la situación de vida de toda la población, y si mejoró, pero solo para los descendientes de los conquistadores. Era la segunda vez que los engañaban con la misma mentira. Cuando la conquista, los intrusos dijeron a la mayor parte de los pueblos del país que debían unirse a ellos para liberarse del yugo que ejercía el pueblo del altiplano e ingenuamente se les unieron para realizar la conquista de su propio territorio, error que les llevó a la completa destrucción de su mundo. Esta segunda vez les dijeron que sus vidas prosperarían al liberarse del yugo español; pero para el conjunto de la población todo siguió igual.
En el tiempo actual, luego de doscientos años de “independencia”, esa primitiva libertad mental ha desaparecido pues ya tienen una nueva cosmovisión semejante a la del país que les conquistó piensan en español pero siguen teniendo el nivel de vida de los marginados del orbe, eso no es lo malo, lo negativo es que reciben el mensaje que para mejorar sus condiciones vigentes deben, otra vez, abandonar su idiosincrasia; otra vez, aprender un idioma extranjero, adoptar como propia la visión de un pueblo de habla inglesa. Gran parte de la población ya va bien encaminada pronuncian muchas palabras como lo harían en esa lengua; pronuncian la letra hache (que en nuestra lengua es muda) como jota y la letra jota como ye; ya comienzan a pronunciar las letras en ingles (eich por hache, i por e, ei por a, bi por be); corrigen, y hacen mofa, señalándolos como ignorantes a quienes pronuncian tal como se lee en español. La prueba es que los padres ponen a sus hijos nombres en espanglis como Jazmín que se pronuncia “Yazmin”; según nos enseñan las gentes de vanguardia, o Joana (extraña variedad de Juana) que se pronuncia “Yoana”; o Herbert que se pronuncia “Jerbert”. La colonización ahora no es solo material el control ha llegado a sus mentes, por lo tanto la emancipación solo es una utopía mientras los conquistados mentales no sepan donde radica la fuerza del dominio que se ejerce sobre ellos. En lugar de independencia lo que veremos en el futuro será una reestructuración completa de la lengua de Cervantes; nueva pronunciación, tal vez el idioma hablado en este país será el espanglis, una jerga creada por los que recibieron la colonización mental; o en el peor escenario, el inglés y el pensamiento de sus habitantes, el de unos autómatas programados desde otras regiones del mundo: el “Mundo feliz” superado con creces; la explicación es que como ya estamos a mas treinta años del año 1984 quieren hacer válida la profecía del mundo Orweliano que progresa para bien no solo de los colonizados mentales del siglo XXI; sino para la armonía del planeta entero. Así sus dominadas mentes ya reinventaron los finales felices de los cuentos.
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Pasaron muchos años y siglos, los descendientes de los conquistados no habían logrado emanciparse pero con el agravante de que ahora su mente ya no era libre; con el paso del tiempo se impregnó con las creencias de los extranjeros. De ese extraño dios que había sido bestialmente torturado y que hablaba del amor que no compartían sus seguidores, por cierto; de ese dios que los compensaría luego de la muerte porque estaban expiando sus culpas en esta vida, es decir por haberse equivocado de lugar de nacimiento.
Aquellos que se adaptaron al estilo de vida de los extranjeros perdieron su lengua nativa y su mente se volvió esclava de los invasores Pasaron más años, un grupo de descendientes de los conquistadores luchó hasta emanciparse de la metrópoli, con la ayuda de los conquistados, vendiéndoles el cuento que mejoraría la situación de vida de toda la población, y si mejoró, pero solo para los descendientes de los conquistadores. Era la segunda vez que los engañaban con la misma mentira. Cuando la conquista, los intrusos dijeron a la mayor parte de los pueblos del país que debían unirse a ellos para liberarse del yugo que ejercía el pueblo del altiplano e ingenuamente se les unieron para realizar la conquista de su propio territorio, error que les llevó a la completa destrucción de su mundo. Esta segunda vez les dijeron que sus vidas prosperarían al liberarse del yugo español; pero para el conjunto de la población todo siguió igual.
En el tiempo actual, luego de doscientos años de “independencia”, esa primitiva libertad mental ha desaparecido pues ya tienen una nueva cosmovisión semejante a la del país que les conquistó piensan en español pero siguen teniendo el nivel de vida de los marginados del orbe, eso no es lo malo, lo negativo es que reciben el mensaje que para mejorar sus condiciones vigentes deben, otra vez, abandonar su idiosincrasia; otra vez, aprender un idioma extranjero, adoptar como propia la visión de un pueblo de habla inglesa. Gran parte de la población ya va bien encaminada pronuncian muchas palabras como lo harían en esa lengua; pronuncian la letra hache (que en nuestra lengua es muda) como jota y la letra jota como ye; ya comienzan a pronunciar las letras en ingles (eich por hache, i por e, ei por a, bi por be); corrigen, y hacen mofa, señalándolos como ignorantes a quienes pronuncian tal como se lee en español. La prueba es que los padres ponen a sus hijos nombres en espanglis como Jazmín que se pronuncia “Yazmin”; según nos enseñan las gentes de vanguardia, o Joana (extraña variedad de Juana) que se pronuncia “Yoana”; o Herbert que se pronuncia “Jerbert”. La colonización ahora no es solo material el control ha llegado a sus mentes, por lo tanto la emancipación solo es una utopía mientras los conquistados mentales no sepan donde radica la fuerza del dominio que se ejerce sobre ellos. En lugar de independencia lo que veremos en el futuro será una reestructuración completa de la lengua de Cervantes; nueva pronunciación, tal vez el idioma hablado en este país será el espanglis, una jerga creada por los que recibieron la colonización mental; o en el peor escenario, el inglés y el pensamiento de sus habitantes, el de unos autómatas programados desde otras regiones del mundo: el “Mundo feliz” superado con creces; la explicación es que como ya estamos a mas treinta años del año 1984 quieren hacer válida la profecía del mundo Orweliano que progresa para bien no solo de los colonizados mentales del siglo XXI; sino para la armonía del planeta entero. Así sus dominadas mentes ya reinventaron los finales felices de los cuentos.
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