EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
En el recuerdo tu presencia queda
como la impronta viva de la luz
y queda tu figura inmaculada...
en un vestido màgico, de seda,
¡cual un sudario blanco tras la cruz!
mas la magia del genio conservada
en el papiro azul de tus pinturas
refulgen sobre el eter trashumante.
Conocistes el herpes de lo antiguo
para parir un sol en travesuras
y devolver al valle jondo, el cante,
en un abrir los ojos tras lo ambiguo.
No, las rutas del destino son
todas tan bondadosas ni perfectas:
en este mundo tienes que sufrir
dejando atràs la fiebre y tu ilusiòn
tras el calvario donde trazas rectas
con la esperanza de sobrevivir
en busca de tu cometido regio.
El horizonte tiene latitudes
y por desgracia, muchas sinrazones.
Puedes tañer el arpa en son de arpegio
y el bien gozar con tus similitudes
mas nunca evitarás los nubarrones.
como la impronta viva de la luz
y queda tu figura inmaculada...
en un vestido màgico, de seda,
¡cual un sudario blanco tras la cruz!
mas la magia del genio conservada
en el papiro azul de tus pinturas
refulgen sobre el eter trashumante.
Conocistes el herpes de lo antiguo
para parir un sol en travesuras
y devolver al valle jondo, el cante,
en un abrir los ojos tras lo ambiguo.
No, las rutas del destino son
todas tan bondadosas ni perfectas:
en este mundo tienes que sufrir
dejando atràs la fiebre y tu ilusiòn
tras el calvario donde trazas rectas
con la esperanza de sobrevivir
en busca de tu cometido regio.
El horizonte tiene latitudes
y por desgracia, muchas sinrazones.
Puedes tañer el arpa en son de arpegio
y el bien gozar con tus similitudes
mas nunca evitarás los nubarrones.
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