Extravagante
Poeta recién llegado
En el claro de la fuente,
canta el agua sin cesar,
los juncales se estremecen,
duerme el lirio en el pinar.
La luna teje su manto
sobre el río de cristal,
y en la brisa los suspiros
van y vienen sin final.
En la senda del olvido
una sombra va a pasar,
es el eco de unos pasos
que no saben regresar.
Los desvelos parpadean
en la piel del limonero,
y las rosas, en la sombra,
aromatizan el sendero.
En el viento va una copla
que se quiere deshojar,
como un beso que se pierde
sin destino ni lugar.
Se apagaron los senderos,
nadie sabe despertar;
en la bruma de la noche
todo es solo un palpitar.
canta el agua sin cesar,
los juncales se estremecen,
duerme el lirio en el pinar.
La luna teje su manto
sobre el río de cristal,
y en la brisa los suspiros
van y vienen sin final.
En la senda del olvido
una sombra va a pasar,
es el eco de unos pasos
que no saben regresar.
Los desvelos parpadean
en la piel del limonero,
y las rosas, en la sombra,
aromatizan el sendero.
En el viento va una copla
que se quiere deshojar,
como un beso que se pierde
sin destino ni lugar.
Se apagaron los senderos,
nadie sabe despertar;
en la bruma de la noche
todo es solo un palpitar.