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Coplas del viejo labriego

Pedro Ferreira

Poeta veterano en el portal
Guadaa29.jpg


COPLAS DEL VIEJO LABRIEGO

Para Carmen Méndez.

Una historia verdadera
un labriego me contó
en el Alange extremeño
y aquí lo que sucedió.

Una moza allá por mayo
y en amores requerida,
una duda razonable
con dos llamas que ardían.

El amor lanza requiebros,
entre las jaras y el río,
relincha como un caballo
en la falda del castillo.

El padre, viejo y celoso,
no a la luna sino al viento,
interroga con cuál joven
conviene buen aparejo.

El uno, bien parecido,
de buena familia viene,
el otro, mejor gallardo,
en las tierras de otros crece.

Y la joven que ignoraba
que la balanza se inclina,
sin hojas deja, soñando,
del prado una margarita.

Entre lirios y el tomillo
cuando el sol quema en lo alto,
cabalga el amor naciente,
en la noche entre geranios.

Mas el padre muy astuto
su partido ya ha tomado.
En la tierra el trigo crece,
amarillea ya el campo.

Y a la hora de la siega
una hoz le da a ambos.
El que más trigo se lleve
de su hija tendrá la mano.

El grillo que está escondido
y la cigarra a lo lejos,
animan con sus cantares
la pugna por el trofeo.

Y entre las mieses los mozos
el campo van aclarando,
viste la tierra amarillo
como el sol que está en lo alto.

“Ay, bien mío, date prisa”,
ella dice y mira al cielo
a la sombra de una encina
y los sones de un jilguero.

Uno se pone delante,
el otro suda y pelea,
ninguno queda a la zaga,
paso a paso y siega y siega.

El Matachel allá lejos
se regocija y serpea,
un buitre en el Homenaje
del Cerro de la Culebra,

imponente en su figura,
otea cauto la escena.
Las cinco, marca la torre,
campana de iglesia vieja.

En el prado los dos hombres
dieron fin a la faena,
miles de espigas sin nombre
yacen sin pies en la tierra.

A ellos con paso calmo
el juez felón se aproxima,
bate las alas el buitre,
“Ay, Dios”, suspira la encina.

Cabizbajo y de reojo
a dar sentencia se apresta:
“Iguales, pardiez, iguales”,
dice mintiendo a sabiendas.

El sol que se pone rojo,
los árboles que murmuran,
el grillo y la cigarra callan,
el agua se queda muda.

Un corzo brama a lo lejos
por la traición que malhuele
y a una alondra entre las ramas
el canto se le estremece.

El viejo busca una treta
que a uno ventaja le lleve;
danzando están en las rocas
los lagartos y serpientes.

Moisés levanta su mano
y atar les manda los haces.
El vil zorro de su puño
les dará el duro bramante.

Y atando van los dos jóvenes
haz a haz por la pradera.
Brazo y puño van juntando
todas las espigas muertas.

El viejo al gallardo mozo
le otorga una corta cuerda.
Aprieta que no amarra,
aprieta duro y aprieta.

Un débil nudo le hace,
el joven tanto se esfuerza.
El viejo que fuerte tira
y el trigo cae en la tierra.

El río ya se lamenta.
y quejándose se aleja.
Un caballo rompe al trote
la falda de la Culebra.

Una tórtola en la encina
proyecta su sombra negra.
Un corazón que se enluta,
ríe el sapo y la corneja.

Un toro bravo se muerde
y el vencedor que se alegra.
A recoger va su triunfo.
El otro humilla y se apena.

***

Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,
en dura tierra extremeña,
en Alange, Badajoz.​

Albox, 23 de mayo de 2012
 
Última edición:
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COPLAS DEL VIEJO LABRIEGO


Para Carmen Méndez.


Una historia verdadera
un labriego me contó

en el Alange extremeño

y aquí lo que sucedió.


Una moza allá por mayo

y en amores requerida,

una duda razonable

con dos llamas que ardían.


El amor lanza requiebros,

entre las jaras y el río,

relincha como un caballo

en la falda del castillo.


El padre, viejo y celoso,

no a la luna sino al viento,

interroga con cuál joven

conviene buen aparejo.


El uno, bien parecido,

de buena familia viene,

el otro, mejor gallardo,

en las tierras de otros crece.


Y la joven que ignoraba

que la balanza se inclina,

sin hojas deja, soñando,

del prado una margarita.


Entre lirios y el tomillo

cuando el sol quema en lo alto,

cabalga el amor naciente,

en la noche entre geranios.


Mas el padre muy astuto

su partido ya ha tomado.

En la tierra el trigo crece,

amarillea ya el campo.


Y a la hora de la siega

una hoz le da a ambos.

El que más trigo se lleve

de su hija tendrá la mano.


El grillo que está escondido

y la cigarra a lo lejos,

animan con sus cantares

la pugna por el trofeo.


Y entre las mieses los mozos

el campo van aclarando,

viste la tierra amarillo

como el sol que está en lo alto.


“Ay, bien mío, date prisa”,

ella dice y mira al cielo

a la sombra de una encina

y los sones de un jilguero.


Uno se pone delante,

el otro suda y pelea,

ninguno queda a la zaga,

paso a paso y siega y siega.


El Matachel allá lejos

se regocija y serpea,

un buitre en el Homenaje

del Cerro de la Culebra,


imponente en su figura,

otea cauto la escena.

Las cinco, marca la torre,

campana de iglesia vieja.


En el prado los dos hombres

dieron fin a la faena,

miles de espigas sin nombre

yacen sin pies en la tierra.


A ellos con paso calmo

el juez felón se aproxima,

bate las alas el buitre,

“Ay, Dios”, suspira la encina.


Cabizbajo y de reojo

a dar sentencia se apresta:

“Iguales, pardiez, iguales”,

dice mintiendo a sabiendas.


El sol que se pone rojo,

los árboles que murmuran,

el grillo y la cigarra callan,

el agua se queda muda.


Un corzo brama a lo lejos

por la traición que malhuele

y a una alondra entre las ramas

el canto se le estremece.


El viejo busca una treta

que a uno ventaja le lleve;

danzando están en las rocas

los lagartos y serpientes.


Moisés levanta su mano

y atar les manda los haces.

El vil zorro de su puño

les dará el duro bramante.


Y atando van los dos jóvenes

haz a haz por la pradera.

Brazo y puño van juntando

todas las espigas muertas.


El viejo al gallardo mozo

le otorga una corta cuerda.

Aprieta que no amarra,

aprieta duro y aprieta.


Un débil nudo le hace,

el joven tanto se esfuerza.

El viejo que fuerte tira

y el trigo cae en la tierra.


El río ya se lamenta.

y quejándose se aleja.

Un caballo rompe al trote

la falda de la Culebra.


Una tórtola en la encina

proyecta su sombra negra.

Un corazón que se enluta,

ríe el sapo y la corneja.


Un toro bravo se muerde

y el vencedor que se alegra.

A recoger va su triunfo.

El otro humilla y se apena.



***


Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,

en dura tierra extremeña,

en Alange, Badajoz.



Albox, 23 de mayo de 2012
te haces extrañar poeta, siempre maravillas cuando le escribes a tus sentimientos y los profundizas, grato leerte nuevamente saludos
 
Estimado compatriota ¡Que belleza de imágenes! me he bebido una Coca-Cola entera
del calor de aquella siega, tienes una musa hermano que Dios te la bendiga siempre
es de todas las que he tenido la suerte de leer aqui, sin duda la mejor copla Carmen
sin duda alguna estará maravillada ante estas lineas como el color de ese campo de
puro oro hermano.¡Muchas gracias por compartirlas! y desde la calurosa tambien Toledo
un abrazo y feliz fin de semana ¡MAESTRO!

Muchas gracias, compañero, por tu lectura y tu opinión. Me alegra que haya sido de tu gusto este poemilla de sabor tradicional. En la España rural de los años difíciles a veces se veían estas cosas.
Un abrazo desde la tierra de los almendros hasta tu Toledo.
 
te haces extrañar poeta, siempre maravillas cuando le escribes a tus sentimientos y los profundizas, grato leerte nuevamente saludos

Ay, Marian, yo también extraño y ojalá mis horarios me permitan volver a tener una relación normal con este mundo que tanto me hace falta. Me alegra verte por mis versos y que te gusten.
Besos desde los almendros mediterráneos.
 
Guadaa29.jpg



COPLAS DEL VIEJO LABRIEGO


Para Carmen Méndez.


Una historia verdadera
un labriego me contó

en el Alange extremeño

y aquí lo que sucedió.


Una moza allá por mayo

y en amores requerida,

una duda razonable

con dos llamas que ardían.


El amor lanza requiebros,

entre las jaras y el río,

relincha como un caballo

en la falda del castillo.


El padre, viejo y celoso,

no a la luna sino al viento,

interroga con cuál joven

conviene buen aparejo.


El uno, bien parecido,

de buena familia viene,

el otro, mejor gallardo,

en las tierras de otros crece.


Y la joven que ignoraba

que la balanza se inclina,

sin hojas deja, soñando,

del prado una margarita.


Entre lirios y el tomillo

cuando el sol quema en lo alto,

cabalga el amor naciente,

en la noche entre geranios.


Mas el padre muy astuto

su partido ya ha tomado.

En la tierra el trigo crece,

amarillea ya el campo.


Y a la hora de la siega

una hoz le da a ambos.

El que más trigo se lleve

de su hija tendrá la mano.


El grillo que está escondido

y la cigarra a lo lejos,

animan con sus cantares

la pugna por el trofeo.


Y entre las mieses los mozos

el campo van aclarando,

viste la tierra amarillo

como el sol que está en lo alto.


“Ay, bien mío, date prisa”,

ella dice y mira al cielo

a la sombra de una encina

y los sones de un jilguero.


Uno se pone delante,

el otro suda y pelea,

ninguno queda a la zaga,

paso a paso y siega y siega.


El Matachel allá lejos

se regocija y serpea,

un buitre en el Homenaje

del Cerro de la Culebra,


imponente en su figura,

otea cauto la escena.

Las cinco, marca la torre,

campana de iglesia vieja.


En el prado los dos hombres

dieron fin a la faena,

miles de espigas sin nombre

yacen sin pies en la tierra.


A ellos con paso calmo

el juez felón se aproxima,

bate las alas el buitre,

“Ay, Dios”, suspira la encina.


Cabizbajo y de reojo

a dar sentencia se apresta:

“Iguales, pardiez, iguales”,

dice mintiendo a sabiendas.


El sol que se pone rojo,

los árboles que murmuran,

el grillo y la cigarra callan,

el agua se queda muda.


Un corzo brama a lo lejos

por la traición que malhuele

y a una alondra entre las ramas

el canto se le estremece.


El viejo busca una treta

que a uno ventaja le lleve;

danzando están en las rocas

los lagartos y serpientes.


Moisés levanta su mano

y atar les manda los haces.

El vil zorro de su puño

les dará el duro bramante.


Y atando van los dos jóvenes

haz a haz por la pradera.

Brazo y puño van juntando

todas las espigas muertas.


El viejo al gallardo mozo

le otorga una corta cuerda.

Aprieta que no amarra,

aprieta duro y aprieta.


Un débil nudo le hace,

el joven tanto se esfuerza.

El viejo que fuerte tira

y el trigo cae en la tierra.


El río ya se lamenta.

y quejándose se aleja.

Un caballo rompe al trote

la falda de la Culebra.


Una tórtola en la encina

proyecta su sombra negra.

Un corazón que se enluta,

ríe el sapo y la corneja.


Un toro bravo se muerde

y el vencedor que se alegra.

A recoger va su triunfo.

El otro humilla y se apena.



***


Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,

en dura tierra extremeña,

en Alange, Badajoz.



Albox, 23 de mayo de 2012

PEDRO

¡Qué maravillosas coplas!

Felicitaciones gran amigo poeta.

Un fortísimo abrazo.

 
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COPLAS DEL VIEJO LABRIEGO


Para Carmen Méndez.


Una historia verdadera
un labriego me contó

en el Alange extremeño

y aquí lo que sucedió.


Una moza allá por mayo

y en amores requerida,

una duda razonable

con dos llamas que ardían.


El amor lanza requiebros,

entre las jaras y el río,

relincha como un caballo

en la falda del castillo.


El padre, viejo y celoso,

no a la luna sino al viento,

interroga con cuál joven

conviene buen aparejo.


El uno, bien parecido,

de buena familia viene,

el otro, mejor gallardo,

en las tierras de otros crece.


Y la joven que ignoraba

que la balanza se inclina,

sin hojas deja, soñando,

del prado una margarita.


Entre lirios y el tomillo

cuando el sol quema en lo alto,

cabalga el amor naciente,

en la noche entre geranios.


Mas el padre muy astuto

su partido ya ha tomado.

En la tierra el trigo crece,

amarillea ya el campo.


Y a la hora de la siega

una hoz le da a ambos.

El que más trigo se lleve

de su hija tendrá la mano.


El grillo que está escondido

y la cigarra a lo lejos,

animan con sus cantares

la pugna por el trofeo.


Y entre las mieses los mozos

el campo van aclarando,

viste la tierra amarillo

como el sol que está en lo alto.


“Ay, bien mío, date prisa”,

ella dice y mira al cielo

a la sombra de una encina

y los sones de un jilguero.


Uno se pone delante,

el otro suda y pelea,

ninguno queda a la zaga,

paso a paso y siega y siega.


El Matachel allá lejos

se regocija y serpea,

un buitre en el Homenaje

del Cerro de la Culebra,


imponente en su figura,

otea cauto la escena.

Las cinco, marca la torre,

campana de iglesia vieja.


En el prado los dos hombres

dieron fin a la faena,

miles de espigas sin nombre

yacen sin pies en la tierra.


A ellos con paso calmo

el juez felón se aproxima,

bate las alas el buitre,

“Ay, Dios”, suspira la encina.


Cabizbajo y de reojo

a dar sentencia se apresta:

“Iguales, pardiez, iguales”,

dice mintiendo a sabiendas.


El sol que se pone rojo,

los árboles que murmuran,

el grillo y la cigarra callan,

el agua se queda muda.


Un corzo brama a lo lejos

por la traición que malhuele

y a una alondra entre las ramas

el canto se le estremece.


El viejo busca una treta

que a uno ventaja le lleve;

danzando están en las rocas

los lagartos y serpientes.


Moisés levanta su mano

y atar les manda los haces.

El vil zorro de su puño

les dará el duro bramante.


Y atando van los dos jóvenes

haz a haz por la pradera.

Brazo y puño van juntando

todas las espigas muertas.


El viejo al gallardo mozo

le otorga una corta cuerda.

Aprieta que no amarra,

aprieta duro y aprieta.


Un débil nudo le hace,

el joven tanto se esfuerza.

El viejo que fuerte tira

y el trigo cae en la tierra.


El río ya se lamenta.

y quejándose se aleja.

Un caballo rompe al trote

la falda de la Culebra.


Una tórtola en la encina

proyecta su sombra negra.

Un corazón que se enluta,

ríe el sapo y la corneja.


Un toro bravo se muerde

y el vencedor que se alegra.

A recoger va su triunfo.

El otro humilla y se apena.



***


Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,

en dura tierra extremeña,

en Alange, Badajoz.



Albox, 23 de mayo de 2012





Ahí lo tienen ustedes,un poeta sin desperdicio.
Después de esta ocurrencia que intenta decir,con un poco de humor
que manejas cualquier estilo con maestría,me pongo de pie y aplaudo,bailar no es lo mío :)
Pero en estas coplas hay algo más,esa referencia a mi tierra
te hace merecedor,también,de un gran abrazo.Besos desde el valle...
 
Última edición:
Ahí lo tienen ustedes,un poeta sin desperdicio.
Después de esta ocurrencia que intenta decir,con un poco de humor
que manejas cualquier estilo con maestría,me pongo de pie y aplaudo,bailar no es lo mío :)
Pero en estas coplas hay algo más,esa referencia a mi tierra
te hace merecedor,también,de un gran abrazo.Besos desde el valle...

Qué sagerá, jejeje. Gracias por tu aprecio. Este poema es mi humilde contribución a una exposición etnográfica sobre el amor (una orden, en realidad, de una amiga obsesa de los libros). Lo más curioso, Rosario, es que la hija de la prota, una señora lógicamente ya mayor, apareció en la exposición toda emocionada de ver allí reflejada la historia de su madre y se encontró con la hija del joven perdedor. Lo del estilo, ya sabes, lo pedía el tema y no pudo salir de otro modo.
Se recibe el abrazo extremeño y se devuelven besos almendrados.
 
Estas coplas me parecen estupendas para un día como hoy.
Feliz cumpleaños,poeta,que sigan las letras en tu vida y mucha felicidad.
Besos desde mi valle...Rosario Martín
 
Última edición:

Hola Pedro:

Ya de regreso por el foro, y vengo a biscar la buena
poesía de los amigos.
En este caso, le faltó al padre pedir que molieran el trigo,
amasaran bien, y el que más paner horneara, sería el ganador,
digo, para redondear el "negocio" o no?
Un gusto navegar de nuevo por el mar de tus versos.
Saludos cordiales.

El Armador de Sonetos
pro.gif

Lego, ergo cogito.
 
Ahí lo tienen ustedes,un poeta sin desperdicio.
Después de esta ocurrencia que intenta decir,con un poco de humor
que manejas cualquier estilo con maestría,me pongo de pie y aplaudo,bailar no es lo mío :)
Pero en estas coplas hay algo más,esa referencia a mi tierra
te hace merecedor,también,de un gran abrazo.Besos desde el valle...

Con trasfondos de vicios humanos, esta maravillosa historia, generosamente contada por tu capacidad de poeta, desprende el escaso valor del amor que se solía marcar en esas épocas. Felicitaciones estimado Pedro.

Un fuerte abrazo hasta tu tiempo de almendros.
 
Guadaa29.jpg



COPLAS DEL VIEJO LABRIEGO


Para Carmen Méndez.


Una historia verdadera
un labriego me contó

en el Alange extremeño

y aquí lo que sucedió.


Una moza allá por mayo

y en amores requerida,

una duda razonable

con dos llamas que ardían.


El amor lanza requiebros,

entre las jaras y el río,

relincha como un caballo

en la falda del castillo.


El padre, viejo y celoso,

no a la luna sino al viento,

interroga con cuál joven

conviene buen aparejo.


El uno, bien parecido,

de buena familia viene,

el otro, mejor gallardo,

en las tierras de otros crece.


Y la joven que ignoraba

que la balanza se inclina,

sin hojas deja, soñando,

del prado una margarita.


Entre lirios y el tomillo

cuando el sol quema en lo alto,

cabalga el amor naciente,

en la noche entre geranios.


Mas el padre muy astuto

su partido ya ha tomado.

En la tierra el trigo crece,

amarillea ya el campo.


Y a la hora de la siega

una hoz le da a ambos.

El que más trigo se lleve

de su hija tendrá la mano.


El grillo que está escondido

y la cigarra a lo lejos,

animan con sus cantares

la pugna por el trofeo.


Y entre las mieses los mozos

el campo van aclarando,

viste la tierra amarillo

como el sol que está en lo alto.


“Ay, bien mío, date prisa”,

ella dice y mira al cielo

a la sombra de una encina

y los sones de un jilguero.


Uno se pone delante,

el otro suda y pelea,

ninguno queda a la zaga,

paso a paso y siega y siega.


El Matachel allá lejos

se regocija y serpea,

un buitre en el Homenaje

del Cerro de la Culebra,


imponente en su figura,

otea cauto la escena.

Las cinco, marca la torre,

campana de iglesia vieja.


En el prado los dos hombres

dieron fin a la faena,

miles de espigas sin nombre

yacen sin pies en la tierra.


A ellos con paso calmo

el juez felón se aproxima,

bate las alas el buitre,

“Ay, Dios”, suspira la encina.


Cabizbajo y de reojo

a dar sentencia se apresta:

“Iguales, pardiez, iguales”,

dice mintiendo a sabiendas.


El sol que se pone rojo,

los árboles que murmuran,

el grillo y la cigarra callan,

el agua se queda muda.


Un corzo brama a lo lejos

por la traición que malhuele

y a una alondra entre las ramas

el canto se le estremece.


El viejo busca una treta

que a uno ventaja le lleve;

danzando están en las rocas

los lagartos y serpientes.


Moisés levanta su mano

y atar les manda los haces.

El vil zorro de su puño

les dará el duro bramante.


Y atando van los dos jóvenes

haz a haz por la pradera.

Brazo y puño van juntando

todas las espigas muertas.


El viejo al gallardo mozo

le otorga una corta cuerda.

Aprieta que no amarra,

aprieta duro y aprieta.


Un débil nudo le hace,

el joven tanto se esfuerza.

El viejo que fuerte tira

y el trigo cae en la tierra.


El río ya se lamenta.

y quejándose se aleja.

Un caballo rompe al trote

la falda de la Culebra.


Una tórtola en la encina

proyecta su sombra negra.

Un corazón que se enluta,

ríe el sapo y la corneja.


Un toro bravo se muerde

y el vencedor que se alegra.

A recoger va su triunfo.

El otro humilla y se apena.



***


Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,

en dura tierra extremeña,

en Alange, Badajoz.



Albox, 23 de mayo de 2012


Encantadoras y brillantes coplas, amigo Pedro.

Mis felicitaciones.

Un beso.
 
Con trasfondos de vicios humanos, esta maravillosa historia, generosamente contada por tu capacidad de poeta, desprende el escaso valor del amor que se solía marcar en esas épocas. Felicitaciones estimado Pedro.

Un fuerte abrazo hasta tu tiempo de almendros.

Mucha hambre, necesidad y atraso. Casar una hija en aquella época, para algunos era cerrar un negocio. Lo peor es que esa época no está tan lejos. Y en algunos sitios sigue vigente.
Un fuerte abrazo, Daniel, desde el Mediterráneo.
 

Hola Pedro:

Ya de regreso por el foro, y vengo a biscar la buena
poesía de los amigos.
En este caso, le faltó al padre pedir que molieran el trigo,
amasaran bien, y el que más paner horneara, sería el ganador,
digo, para redondear el "negocio" o no?
Un gusto navegar de nuevo por el mar de tus versos.
Saludos cordiales.

El Armador de Sonetos
pro.gif

Lego, ergo cogito.


Jejejeje, sí, Ángel, todavía podía haber sacado más provecho, jejeje. Te cuento que es un hecho real ocurrido en la España profunda de la posguerra. De hecho las hijas de los protagonistas se conocieron en la sala donde se expuso el poema recientemente. Muchas gracias por tu lectura y tus palabras. Siempre es un honor tenerlas en mis versos.
Un fuerte abrazo desde el lado de acá.
 
Guadaa29.jpg



COPLAS DEL VIEJO LABRIEGO


Para Carmen Méndez.


Una historia verdadera
un labriego me contó

en el Alange extremeño

y aquí lo que sucedió.


Una moza allá por mayo

y en amores requerida,

una duda razonable

con dos llamas que ardían.


El amor lanza requiebros,

entre las jaras y el río,

relincha como un caballo

en la falda del castillo.


El padre, viejo y celoso,

no a la luna sino al viento,

interroga con cuál joven

conviene buen aparejo.


El uno, bien parecido,

de buena familia viene,

el otro, mejor gallardo,

en las tierras de otros crece.


Y la joven que ignoraba

que la balanza se inclina,

sin hojas deja, soñando,

del prado una margarita.


Entre lirios y el tomillo

cuando el sol quema en lo alto,

cabalga el amor naciente,

en la noche entre geranios.


Mas el padre muy astuto

su partido ya ha tomado.

En la tierra el trigo crece,

amarillea ya el campo.


Y a la hora de la siega

una hoz le da a ambos.

El que más trigo se lleve

de su hija tendrá la mano.


El grillo que está escondido

y la cigarra a lo lejos,

animan con sus cantares

la pugna por el trofeo.


Y entre las mieses los mozos

el campo van aclarando,

viste la tierra amarillo

como el sol que está en lo alto.


“Ay, bien mío, date prisa”,

ella dice y mira al cielo

a la sombra de una encina

y los sones de un jilguero.


Uno se pone delante,

el otro suda y pelea,

ninguno queda a la zaga,

paso a paso y siega y siega.


El Matachel allá lejos

se regocija y serpea,

un buitre en el Homenaje

del Cerro de la Culebra,


imponente en su figura,

otea cauto la escena.

Las cinco, marca la torre,

campana de iglesia vieja.


En el prado los dos hombres

dieron fin a la faena,

miles de espigas sin nombre

yacen sin pies en la tierra.


A ellos con paso calmo

el juez felón se aproxima,

bate las alas el buitre,

“Ay, Dios”, suspira la encina.


Cabizbajo y de reojo

a dar sentencia se apresta:

“Iguales, pardiez, iguales”,

dice mintiendo a sabiendas.


El sol que se pone rojo,

los árboles que murmuran,

el grillo y la cigarra callan,

el agua se queda muda.


Un corzo brama a lo lejos

por la traición que malhuele

y a una alondra entre las ramas

el canto se le estremece.


El viejo busca una treta

que a uno ventaja le lleve;

danzando están en las rocas

los lagartos y serpientes.


Moisés levanta su mano

y atar les manda los haces.

El vil zorro de su puño

les dará el duro bramante.


Y atando van los dos jóvenes

haz a haz por la pradera.

Brazo y puño van juntando

todas las espigas muertas.


El viejo al gallardo mozo

le otorga una corta cuerda.

Aprieta que no amarra,

aprieta duro y aprieta.


Un débil nudo le hace,

el joven tanto se esfuerza.

El viejo que fuerte tira

y el trigo cae en la tierra.


El río ya se lamenta.

y quejándose se aleja.

Un caballo rompe al trote

la falda de la Culebra.


Una tórtola en la encina

proyecta su sombra negra.

Un corazón que se enluta,

ríe el sapo y la corneja.


Un toro bravo se muerde

y el vencedor que se alegra.

A recoger va su triunfo.

El otro humilla y se apena.



***


Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,

en dura tierra extremeña,

en Alange, Badajoz.



Albox, 23 de mayo de 2012


Coplas que recuerdan lo clásicos con el tema búcolico. Un gusto leerte.
 
Vuelvo a las "Coplas del viejo labriego" para dejar mi huella
y subir algo de lo mucho y bueno que tienes por aquí,
aunque sea limitada la elección.La mayoría de las publicaciones
se descontrolaron con el cambio de formato y a mí no me gusta subir
un poema ilegible, ya los arreglarás cuando puedas...
Un abrazo desde la Extremadura, querido Pedro,feliz otoño.
 
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