María Rentería
Luna en Acuario.
Vi el sufrimiento del hombre:
percibí el llanto de los niños…
Sentí su dolor y su hambre
tan faltos de amor y cariños.
Un día de pronto me hablaste
y por fin escuché tu llamado.
Dudando te seguí y me colmaste
del amor y del gozo tan anhelado.
Comprendí que tuyo, muy tuyo soy.
Comprendí que tienes mucha sed;
comprendí que hacia los otros voy
para darte a Ti en ellos de beber.
Ahora por el camino voy sonriente
brindando tu amor y esperanza;
ahora por el camino voy paciente
y en los demás te sirvo sin tardanza.
Tú me llamaste
para hacer tu voluntad
y yo quiero recorrer
el camino hasta el final.
Yo tengo un corazón ardiente
que nace de la llama del Amor,
porque Tú, Cristo Jesús viviente,
lo abrasas con tu fuego y tu calor.
Interpretado por mi hijo y por mí.
percibí el llanto de los niños…
Sentí su dolor y su hambre
tan faltos de amor y cariños.
Un día de pronto me hablaste
y por fin escuché tu llamado.
Dudando te seguí y me colmaste
del amor y del gozo tan anhelado.
Comprendí que tuyo, muy tuyo soy.
Comprendí que tienes mucha sed;
comprendí que hacia los otros voy
para darte a Ti en ellos de beber.
Ahora por el camino voy sonriente
brindando tu amor y esperanza;
ahora por el camino voy paciente
y en los demás te sirvo sin tardanza.
Tú me llamaste
para hacer tu voluntad
y yo quiero recorrer
el camino hasta el final.
Yo tengo un corazón ardiente
que nace de la llama del Amor,
porque Tú, Cristo Jesús viviente,
lo abrasas con tu fuego y tu calor.
Interpretado por mi hijo y por mí.
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