Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si mi mente no declara que estoy lleno
de ternura,
y sin aliento no expande en la locura,
en la desprejuiciada vidriera en la
que transcurres y pasas;
incitándome a borrar vestigios del
alma mojada.
Si con sólo dispersar el vaho de esa
ventana
hallo mi piel tan vasta, tan pálida
tan mortífera,
con mis canas y otros perfumes que
de tan amorosos, dan ganas de pensar
a gritos lo que el silencio no declara:
el hastío, el vestigio impío del aburrimiento
cual ciclón de revueltas, a través y por dentro
de las montañas cuajadas...
Y con furioso, sanguinario resoplido de
uña encarnada...
En b'usqueda inútil la calma duramente
acosada...
Y ya hecho en todas partes la demanda
de expresiones, las más cautivantes, falaces
y despreocupadas.
Y si por fin tan solo caben señales de tus senos
cálidos, voluptuosos, aún extraños a mis caricias,
si cierto amor no es compartido y resigno mis anhelos,
pues nunca veré rebosante el sueño cumplido,
dejaré mis brazos rotos o mis palmas en un nido vacío
y sólo un enjambre de enjoyados ojos me serán permitidos.
Y cuando tu cuerpo gentil se incline negando
o tu cabello desgranado en polvo golpee mi frente,
con los sensibles cabellos seductores del espanto,
de este amor desesperado que clama por tu nombre.,
tu nombre evocador que zarandea sin tregua tu ausencia,
un nombre recóndito, desbastador como el océano,
diré: ¡ Hay de ti elixir encantador que barres mis sentidos!
¡Hay de mí que estoy perdido con un papel en el desierto!
de ternura,
y sin aliento no expande en la locura,
en la desprejuiciada vidriera en la
que transcurres y pasas;
incitándome a borrar vestigios del
alma mojada.
Si con sólo dispersar el vaho de esa
ventana
hallo mi piel tan vasta, tan pálida
tan mortífera,
con mis canas y otros perfumes que
de tan amorosos, dan ganas de pensar
a gritos lo que el silencio no declara:
el hastío, el vestigio impío del aburrimiento
cual ciclón de revueltas, a través y por dentro
de las montañas cuajadas...
Y con furioso, sanguinario resoplido de
uña encarnada...
En b'usqueda inútil la calma duramente
acosada...
Y ya hecho en todas partes la demanda
de expresiones, las más cautivantes, falaces
y despreocupadas.
Y si por fin tan solo caben señales de tus senos
cálidos, voluptuosos, aún extraños a mis caricias,
si cierto amor no es compartido y resigno mis anhelos,
pues nunca veré rebosante el sueño cumplido,
dejaré mis brazos rotos o mis palmas en un nido vacío
y sólo un enjambre de enjoyados ojos me serán permitidos.
Y cuando tu cuerpo gentil se incline negando
o tu cabello desgranado en polvo golpee mi frente,
con los sensibles cabellos seductores del espanto,
de este amor desesperado que clama por tu nombre.,
tu nombre evocador que zarandea sin tregua tu ausencia,
un nombre recóndito, desbastador como el océano,
diré: ¡ Hay de ti elixir encantador que barres mis sentidos!
¡Hay de mí que estoy perdido con un papel en el desierto!
Última edición: