cristo en azul
Poeta recién llegado
Y el se sentó a vivir,
se sentó ante ese oscuro mar,
en el que una tarde otoñal el tiempo olvido
que la vida no es eterna.
Quita el sello de esta vida
y deja que mi grito...
...desgarre este claro cielo.
Este es el regalo de la tierra,
el regalo de nuestra madre tierra.
Santa madre prostituta
Sucia
Enferma
Desquiciada
ardiente
hermosa
Y me siento a mirar
Tus rojas rosas centinelas,
que aguardan expectante
al diurno noctambulo,
que busca entre tu campo
la mas dulce de tu ser.
Y correrá por las calles,
la mas oscura de mis plagas
que busca en este deseoso baño sangriento
aquella despreciable herida en que vivir.
Ahora tu me vienes a hablar de dolor
nefastos bastagos
son mis amos nocturnos.
Ahora tu me vienes a hablar de miseria.
Reprochable sentimiento de dolor,
que atraviesa como una lanza dromedaria
este terso cuerpo inmortal.
Ahora tu me vienes a hablar de soñar,
tu que has blasfemado tus creencias
y a tus tétricas verdades te haz ido a refugiar.
Acaso maldita
no sabes que los sueños son como la sangre
tan oscuros, tan mágicos tan deseables
tan inalcanzables.
Hoy me siento a vivir
y por una vez en esta eternidad
puedo decir que si tuviera que despertarme y seguir
preferiría seguir durmiendo.
se sentó ante ese oscuro mar,
en el que una tarde otoñal el tiempo olvido
que la vida no es eterna.
Quita el sello de esta vida
y deja que mi grito...
...desgarre este claro cielo.
Este es el regalo de la tierra,
el regalo de nuestra madre tierra.
Santa madre prostituta
Sucia
Enferma
Desquiciada
ardiente
hermosa
Y me siento a mirar
Tus rojas rosas centinelas,
que aguardan expectante
al diurno noctambulo,
que busca entre tu campo
la mas dulce de tu ser.
Y correrá por las calles,
la mas oscura de mis plagas
que busca en este deseoso baño sangriento
aquella despreciable herida en que vivir.
Ahora tu me vienes a hablar de dolor
nefastos bastagos
son mis amos nocturnos.
Ahora tu me vienes a hablar de miseria.
Reprochable sentimiento de dolor,
que atraviesa como una lanza dromedaria
este terso cuerpo inmortal.
Ahora tu me vienes a hablar de soñar,
tu que has blasfemado tus creencias
y a tus tétricas verdades te haz ido a refugiar.
Acaso maldita
no sabes que los sueños son como la sangre
tan oscuros, tan mágicos tan deseables
tan inalcanzables.
Hoy me siento a vivir
y por una vez en esta eternidad
puedo decir que si tuviera que despertarme y seguir
preferiría seguir durmiendo.