Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al fin mi corazón latió candente,
ardiendo celestial, siempre intuitivo,
latiendo visceral y persuasivo,
con esa terquedad tan evidente.
Al fin la sangre fluye diferente
forzándome de modo imperativo
a darme con coraje constructivo
un nuevo resplandor incandescente.
Su fuerza me humaniza los rincones,
el pecho, la esperanza y la cintura,
brotando un manantial a borbotones.
Al fin mi corazón me da la cura
abriéndose al Amor sin condiciones,
creciendo mucho más, ganando altura.
ardiendo celestial, siempre intuitivo,
latiendo visceral y persuasivo,
con esa terquedad tan evidente.
Al fin la sangre fluye diferente
forzándome de modo imperativo
a darme con coraje constructivo
un nuevo resplandor incandescente.
Su fuerza me humaniza los rincones,
el pecho, la esperanza y la cintura,
brotando un manantial a borbotones.
Al fin mi corazón me da la cura
abriéndose al Amor sin condiciones,
creciendo mucho más, ganando altura.