Ziler
Poeta recién llegado
No tengo nombre propio, pero sí marca registrada. Nuestra vida pasa esperando algún día de inspiración nocturna, dejando nuestro testamento en palabras. Las noches de bohemias solitarias son contadas por generaciones de bolígrafos sin tinta, esperando su momento de ser guardados como reliquias poéticas.
Anhelos existenciales de suertes marcadas por el tiempo y deseos no propios se presentan como parte de mi finalidad de lápiz. Hoy la ruleta del destino me apunta directo y me hace protagonista de fábulas de lapiceros. Empiezo mi faena de palabras nocturnas que instantáneamente retumban en mi cuerpo de madera. Desangro tinta oscura por mi punta desgastada, tatuando en pieles de papel realidades ajenas. Amores que no conozco se reflejan entre líneas de dolor, rencores absurdos guían párrafos oscuros y estos acortan poco a poco mi ciclo de vida.
Borradores y lágrimas ensucian letras dedicadas por otros, pero escritas por mí. Insomnios frecuentes anuncian desoladas mañanas, pausas de silencios sepulcrales terminan mi jornada de escritura mientras repaso con orgullo aquel poema con rasgos de mi pobre corazón minado.
Anhelos existenciales de suertes marcadas por el tiempo y deseos no propios se presentan como parte de mi finalidad de lápiz. Hoy la ruleta del destino me apunta directo y me hace protagonista de fábulas de lapiceros. Empiezo mi faena de palabras nocturnas que instantáneamente retumban en mi cuerpo de madera. Desangro tinta oscura por mi punta desgastada, tatuando en pieles de papel realidades ajenas. Amores que no conozco se reflejan entre líneas de dolor, rencores absurdos guían párrafos oscuros y estos acortan poco a poco mi ciclo de vida.
Borradores y lágrimas ensucian letras dedicadas por otros, pero escritas por mí. Insomnios frecuentes anuncian desoladas mañanas, pausas de silencios sepulcrales terminan mi jornada de escritura mientras repaso con orgullo aquel poema con rasgos de mi pobre corazón minado.