Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
| Hoy, mi corazón recibió un portazo del amor en pleno rostro, se ajustó la nariz, lo puteó y siguió latiendo. Él está acostumbrado a los portazos y zancadillas de la vida. Así que se fue silbando calle abajo y ante la puerta roja de la esquina de Lealtad y Decepción, salivó un resto de sangre de dos dientes que perdió y entró al prostíbulo a tomarse revancha con sexo sin amor. Dice que no le importa el desafecto, pero sí le importa; yo lo he visto en soledad lamerse las heridas como un perro. |
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