Durante toda la vida,
he estado siempre a la espera,
de que pudiera haber alguien,
que mi corazón quisiera.
El caso es que tras los años,
nunca nadie se ha acercado,
lo que me hace pensar,
que quizás sea un bicho raro.
Resignado he comprobado,
que en mí nadie se ha fijado,
tan sólo a la soledad,
le gusta estar a mi lado.
Cuando no te quiere nadie,
vives como un ermitaño,
que habita una isla desierta,
que nunca nadie ha encontrado.
Si me pregunto el por qué,
ninguna voz me contesta,
y un silencio sepulcral,
es mi única respuesta.
Acostumbrado estoy ya,
a vivir en soledad,
doloroso es aceptar,
que es tu cruda realidad.
Un corazón solitario,
esconde sus sentimientos,
pues sin amor que lo altere,
vivirá siempre con miedo.
Si llegara a morir joven,
mi corazón donaría,
quisiera hallar quién lo quiera
y conocer al amor así pueda.