BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
DESTRUCCIÓN DE TODOS LOS ADITAMENTOS-.
Oh, inmensa compulsión de los astros celestes
que desorganizados concurren a su estadía blanca.
Oh degeneración de los reyes diestros en espadas
autónomas y febriles orificios de rayos espléndidos.
Que acaban en masas indestructibles de programas
de acetileno y combas pulsiones arremetidas.
Blasfemas con hálito de drogas y reticentes
ideas, con orgías aéreas que basculan su profecía
innata y su corriente autógena de salinas despobladas.
Oh insensata forma de exterminio, con carencias múltiples,
todas hojarascas perfumadas, con laterales comparecencias
de vértigos dañinos. Oh, existencialismo pacato, oriunda
malformación de clavos ardientes y pusilánimes ferreterías,
que otorgan
una cadencia sin ritmo ni vestigio de esquife. Protagonistas
de un mundo en ínfima decadencia, proclamas el advenimiento
de tu ridiculez, con ansías de amortizarte en los bancos
de tu lápida inmemorial.
©
Oh, inmensa compulsión de los astros celestes
que desorganizados concurren a su estadía blanca.
Oh degeneración de los reyes diestros en espadas
autónomas y febriles orificios de rayos espléndidos.
Que acaban en masas indestructibles de programas
de acetileno y combas pulsiones arremetidas.
Blasfemas con hálito de drogas y reticentes
ideas, con orgías aéreas que basculan su profecía
innata y su corriente autógena de salinas despobladas.
Oh insensata forma de exterminio, con carencias múltiples,
todas hojarascas perfumadas, con laterales comparecencias
de vértigos dañinos. Oh, existencialismo pacato, oriunda
malformación de clavos ardientes y pusilánimes ferreterías,
que otorgan
una cadencia sin ritmo ni vestigio de esquife. Protagonistas
de un mundo en ínfima decadencia, proclamas el advenimiento
de tu ridiculez, con ansías de amortizarte en los bancos
de tu lápida inmemorial.
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