Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si oprimes la soga al cuello
y escuchas traquear los músculos
en un ahogar salvajemente frustrado,
será porque en un grito de clemencia
no querías liquidar a tu presa,
si no solamente darle una lección
para escarmentarla.
Al final te darás cuenta que:
El estrangulado no puede quitarse la soga el solo.
El cazador vuelve para recuperar su trampa y llevarse su caza.
Y el lobo termina lamiéndose su propia herida.
Sea como sea la forma irracional de hacer morir a su presa
el final es el mismo.
¿Pero que tal si la presa queda con vida?
¿Porqué mejor no cambias la soga por cordones
y me ayudas ha abrochar los zapatos?
Nos espera un café en algún lugar de nuestro pasado.
Me convertí en tu presa.
Tú un cazador herido.
Volvamos a intentarlo
y déjame recobrar lo perdido.
Al final verás que nunca quisiste dañarme.
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