Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pesada es la corona
que sostiene en la cima de sus memorias
el desconocido rey del silencio.
Brilla como sol encendido.
Resplandece con la fuerza de su espíritu;
el cual se ondea cubriendo su cuerpo y más allá
hasta formar un mar creciente de furia serena,
aguardando el momento para estallar
y liberar la tempestad del rayo caótico
de la negrura maldita.
Todo oscurecerá
después habrá solo muerte
y una muy pesadísima hoz…
O tal vez solo vuele en la dimensión solitaria
un enorme silencio que fluya como río infinito.
Si, quizás…
y quizás yo estoy cuerdo y el mundo es de colores.
Hierve su sangre.
E l sueña.
El vuela.
En su transitar por el paraíso imaginario
cayó en un pantano de espacios extraviados
forjados en un hueco estrepitoso;
un hoyo sin final.
Renacen sus antiguas alas
con autoridad vencen y arrebatan
la luz que pertenece a los santos.
Resurge del abismo oscuro
y su velo se encendió con la chispa
de una lagrima dorada
quemando el fuego negro
que atrapa en un limbo sin retorno.
La energía de la luz se apodera de el
se estremece el mundo ante su voz espiritual.
Yo lo escucho
yo lo comprendo.
viajamos en la misma frecuencia
somos uno mismo.
y pienso en ella…
alguna vez me llamo caballero del silencio.
La recuerdo
como una imagen invaluable
un tesoro en mi mente…
Dulce dama blanca
princesa del frio palacio de cristal
congelaste mi corazón con la muerte que viene.
Mujer de maravillosas piernas lunares
me ciega el resplandor de tu luz
sangran mis ojos.
Escupo la ira de la muerte negra
y veo el oro en tu mirada que me atrapa.
los ángeles de tu boca
me prenden esta vida
adormecida.
Mujer de piel blanquecina
el encanto me nubla
al ver tus piernas suaves de seda
brillar como un blanco jamás visto en esta tierra
jamás visto
jamás…
Soñé que me perdía en el bosque
que yace en medio de ellas;
tus piernas
tan finas
tan elegantes,
danzan
caminan irradiando toda belleza femenina
en calma
en paz
pausando el tiempo
hechizándome;
provocando en mi rostro
una sonrisa imborrable
una satisfacción especial
al ver un ángel pasar
y dejarme su perfume único de niña bonita
cabellos de sol.
Puedo verte reina de las nubes
tú que tomas hilos de oro del sol
y tejes con tus manos sueños inocentes
sueños de esperanza.
La buena y dulce ira de una rayo de luna
descansa en tu poderosa mirada de diamante;
encierras mi alma en tus ojos divinos.
Mi niña luz te perdiste en el tiempo
y jamás regresaste a mí.
Vive por mí
que yo muero por los dos…
Durmiendo entre cadáveres
mirando la hoz aguda
congelada en el tiempo,
acechando mi garganta
espero el final y un nuevo comienzo.
que sostiene en la cima de sus memorias
el desconocido rey del silencio.
Brilla como sol encendido.
Resplandece con la fuerza de su espíritu;
el cual se ondea cubriendo su cuerpo y más allá
hasta formar un mar creciente de furia serena,
aguardando el momento para estallar
y liberar la tempestad del rayo caótico
de la negrura maldita.
Todo oscurecerá
después habrá solo muerte
y una muy pesadísima hoz…
O tal vez solo vuele en la dimensión solitaria
un enorme silencio que fluya como río infinito.
Si, quizás…
y quizás yo estoy cuerdo y el mundo es de colores.
Hierve su sangre.
E l sueña.
El vuela.
En su transitar por el paraíso imaginario
cayó en un pantano de espacios extraviados
forjados en un hueco estrepitoso;
un hoyo sin final.
Renacen sus antiguas alas
con autoridad vencen y arrebatan
la luz que pertenece a los santos.
Resurge del abismo oscuro
y su velo se encendió con la chispa
de una lagrima dorada
quemando el fuego negro
que atrapa en un limbo sin retorno.
La energía de la luz se apodera de el
se estremece el mundo ante su voz espiritual.
Yo lo escucho
yo lo comprendo.
viajamos en la misma frecuencia
somos uno mismo.
y pienso en ella…
alguna vez me llamo caballero del silencio.
La recuerdo
como una imagen invaluable
un tesoro en mi mente…
Dulce dama blanca
princesa del frio palacio de cristal
congelaste mi corazón con la muerte que viene.
Mujer de maravillosas piernas lunares
me ciega el resplandor de tu luz
sangran mis ojos.
Escupo la ira de la muerte negra
y veo el oro en tu mirada que me atrapa.
los ángeles de tu boca
me prenden esta vida
adormecida.
Mujer de piel blanquecina
el encanto me nubla
al ver tus piernas suaves de seda
brillar como un blanco jamás visto en esta tierra
jamás visto
jamás…
Soñé que me perdía en el bosque
que yace en medio de ellas;
tus piernas
tan finas
tan elegantes,
danzan
caminan irradiando toda belleza femenina
en calma
en paz
pausando el tiempo
hechizándome;
provocando en mi rostro
una sonrisa imborrable
una satisfacción especial
al ver un ángel pasar
y dejarme su perfume único de niña bonita
cabellos de sol.
Puedo verte reina de las nubes
tú que tomas hilos de oro del sol
y tejes con tus manos sueños inocentes
sueños de esperanza.
La buena y dulce ira de una rayo de luna
descansa en tu poderosa mirada de diamante;
encierras mi alma en tus ojos divinos.
Mi niña luz te perdiste en el tiempo
y jamás regresaste a mí.
Vive por mí
que yo muero por los dos…
Durmiendo entre cadáveres
mirando la hoz aguda
congelada en el tiempo,
acechando mi garganta
espero el final y un nuevo comienzo.
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