David Adonay Morán Peña
Poeta recién llegado
Detrás del telón rojo con silueta de sirena,
hace muchas lunas vi,
el compás de dos doncellas.
Eran mas o menos el meridiano de la noche,
cuando los muertes y los vivos comparte la avenida.
La luna destellaba entre apuros y gemidos,
en una noche ordinaria.
Eran el humo de cigarros incandescentes que formaba rostros fin forma,
con sonrisas trepidas y sin cejas,
bailaban las hojas del falso otoño como si quisieran decir adiós.
Mas mi pecho de valor llenaba al ver la muerte sonreír.
camine un par de palmos y vi la ciudad arder en llantos y luces frías.
Más mi asombro fue inmenso al ver a mis congéneres,
vivir felices un vida de esclavos...
tomé mi chaqueta y decidí ser libre
y ser esclavo de mi propia libertad
hace muchas lunas vi,
el compás de dos doncellas.
Eran mas o menos el meridiano de la noche,
cuando los muertes y los vivos comparte la avenida.
La luna destellaba entre apuros y gemidos,
en una noche ordinaria.
Eran el humo de cigarros incandescentes que formaba rostros fin forma,
con sonrisas trepidas y sin cejas,
bailaban las hojas del falso otoño como si quisieran decir adiós.
Mas mi pecho de valor llenaba al ver la muerte sonreír.
camine un par de palmos y vi la ciudad arder en llantos y luces frías.
Más mi asombro fue inmenso al ver a mis congéneres,
vivir felices un vida de esclavos...
tomé mi chaqueta y decidí ser libre
y ser esclavo de mi propia libertad
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