Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
La musa de tus versos
me ha dado un ultimátum.
Un testamento lacrado
sin testigos ni notarios.
Y al fin he comprendido...
Me he dado cuenta
que no eres el umbral de mis sueños.
Que tu aroma no impregna
el embozo de mis madrugadas.
Que enmudecieron los violines
y no tañen las campanas.
Que mi barca ya no ansía arribar
en tus puertos de Ítaca.
Me cansé de plegarme a tus deseos.
De perseguirte, de orbitarte.
Ni tú eres ya mi sol
ni yo; tu luna menguante.
Así que, decido alejarme
para que ni mi sombra
pueda siquiera rozarte.
Entonces....
Vendrás de seguro a reclamar
mis besos, implorante y lisonjero,
como un párvulo caprichoso
al que quitaron su juguete.
Y yo daré la vuelta.
Y seguiré mi camino
buscando acaso otros dedos,
que muevan mis hilos....
me ha dado un ultimátum.
Un testamento lacrado
sin testigos ni notarios.
Y al fin he comprendido...
Me he dado cuenta
que no eres el umbral de mis sueños.
Que tu aroma no impregna
el embozo de mis madrugadas.
Que enmudecieron los violines
y no tañen las campanas.
Que mi barca ya no ansía arribar
en tus puertos de Ítaca.
Me cansé de plegarme a tus deseos.
De perseguirte, de orbitarte.
Ni tú eres ya mi sol
ni yo; tu luna menguante.
Así que, decido alejarme
para que ni mi sombra
pueda siquiera rozarte.
Entonces....
Vendrás de seguro a reclamar
mis besos, implorante y lisonjero,
como un párvulo caprichoso
al que quitaron su juguete.
Y yo daré la vuelta.
Y seguiré mi camino
buscando acaso otros dedos,
que muevan mis hilos....