Cortejo de madrugada
Me besa la madrugada, delirante,
fabricando consuelos, consolando el arte.
Me besa sobre las fotos, los dibujos, los versos...
los honores y los fetiches.
Me besa el amor y el odio,
acaricia lo que soy.
Suspira en mi oído el canto
de mil pajarillos etéreos.
Solfean mi alma y ven que soy
un legato, una canción volátil.
Escalando octavas
cosquillean mi frenesí.
Esta apócrifa alborada, con sus besos
me encierra en un mágico furor
y me baña en virginal tranquilidad.
Penetra en mis cántaros vacíos
y los rebasa de sápido licor.
Me trae cumbres y abismos,
falsetes e impostación.
Me llena, lúcida, de vida
y loca me empuja a mi defunción.
Encuentro yo en su oscuridad,
en sus manos ignotas e insaciables
un hombre para mi práctica bohemia.
Me conquista con elegancia y ardor,
le gana a la voluntad del corazón.
Así al alba, cuando le da la gana
rompe mis cántaros y estalla la vida.
Preña mi quimera y explota el arte
como hijo de mi delirio y su fantasía.
Me besa la madrugada, delirante,
fabricando consuelos, consolando el arte.
Me besa sobre las fotos, los dibujos, los versos...
los honores y los fetiches.
Me besa el amor y el odio,
acaricia lo que soy.
Suspira en mi oído el canto
de mil pajarillos etéreos.
Solfean mi alma y ven que soy
un legato, una canción volátil.
Escalando octavas
cosquillean mi frenesí.
Esta apócrifa alborada, con sus besos
me encierra en un mágico furor
y me baña en virginal tranquilidad.
Penetra en mis cántaros vacíos
y los rebasa de sápido licor.
Me trae cumbres y abismos,
falsetes e impostación.
Me llena, lúcida, de vida
y loca me empuja a mi defunción.
Encuentro yo en su oscuridad,
en sus manos ignotas e insaciables
un hombre para mi práctica bohemia.
Me conquista con elegancia y ardor,
le gana a la voluntad del corazón.
Así al alba, cuando le da la gana
rompe mis cántaros y estalla la vida.
Preña mi quimera y explota el arte
como hijo de mi delirio y su fantasía.