HÉCTOR
Eres mi poesía; yo el instrumento inspirado.
Las buenas letras que surgen de tu corazón sean el cortejo de mi adiós. Escribe como los dioses que imploran al Dios, desde la aridez de la tierra, de los cielos, y aspirables. Transdibuja el páramo de mi solaz lejanía, y escribe mis letanías de auras, de tu inmortal pasión que me atrae. Pero escribe mi adiós.
Última edición: