Perdida la ilusión...
Porque el Niño Grande, se transformó en Bandido.
Seguramente.
Sentimientos obscuros, en un Mar infinito.
Cuya esperanza es cambiar de aires.
Dado que, como el lector vive en una montaña, ¿ Cómo conocerá el Mar ?
El Niño Grande se hará Bandido, para llevarle una garrafa llena de agua de Mar, al lector montañero.
Pero ese lector, que sale de excursión, no reconocerá las huellas, en el camino.
Así que el ayer se transforma en hoy.
Y donde dije digo, digo Diego.
Cada día, me convierto en un nuevo invitado, al Foro de Mundo Poesía. ¡ Bieeeen !
Con lo cuál, los versos solitarios, escritos en un papel invisible, ¡ Son legibles !
Al igual que el puro canario, rodeado de dos potentes imanes de neodimio, ¡ Es fumable !
O que la orino-terapia, para ambos ojos, y el cabello, ¡ Sirve !
Y así, el Amor, ya no estará retenido.
Sino que retenemos el aire, en sendos pulmones.
Retenemos los Buenos Aires queridos.
En suma: Duele la soledad de las palabras perdidas, en función de que tanto Niño Grande, como Bandido, darán paso a otros muchos pseudónimos, que el lector montañero no aglutinará dentro de un mismo cómputo global, ni atribuirá al mismo escritor que tanto Amor derrocha, y a quien nadie le reconoce su obra literaria, ni su esfuerzo cotidiano, de elevar el agua del Mar, hasta la montaña donde el lector vive.
¡ Oh, el Niño Grande, que hoy es Bandido, mañana, qué será !
Agotador camino, lleno de optimismo,
porque el agua de Mar puede curar,
a quien la beba, si la mezcla previamente,
con abundante agua del río.