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Cosas de aves

musador

esperando...
Si pasan, son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará?,
¿acuden los instantes a sus citas?


Si muere una gaviota en las fortuitas
sendas en que reviene del allá
ni una pluma de ausencia marcará
al que la espera con las nuevas cuitas.

Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.

Por ellas temo cuando oigo el grito
del caburé que dice su apetito
proclamando en sus rezos la agonía.

IMG_8417-cabure-chico.jpg


Caburé chico (Glaucidium brasilianum). Es una lechuza pequeña pero voraz cazadora de ratones y aves.
 
Última edición:
Si pasan son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará,
acuden los instantes a sus citas?


Si muere una gaviota en las fortuitas
sendas en que reviene del allá
ni una pluma de ausencia marcará
al que la espera con las nuevas cuitas.

Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.

Por ellas temo cuando oigo el grito
del caburé que dice su apetito
proclamando en sus rezos la agonía.


Excelentes imágenes captadas al vuelo tras la ventana. Felicidades!

Saludos,

Palmira
 
Si pasan son las aves infinitas *
como pulsos del tiempo que se va, *
¿acaso lo que fue retornará,
acuden los instantes a sus citas?

Si muere una gaviota en las fortuitas
sendas en que reviene del allá
ni una pluma de ausencia marcará
al que la espera con las nuevas cuitas.

Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.

Por ellas temo cuando oigo el grito
del caburé que dice su apetito
proclamando en sus rezos la agonía.
Caburé chico (Glaucidium brasilianum). Es una lechuza pequeña pero voraz cazadora de ratones y aves.
Al terminar de leer el soneto me quedé inmensamente agradecido del instante poético. No lo pasé por alto, pero tampoco le di demasiada importancia al hecho de que la mitad de sus versos asuenen entre sí. Y no es que use diferentes varas para medir, sino que considero que la belleza del texto es tal que esos detalles los pongo en un segundo plano.
Lo único que no entiendo muy bien es la sintaxis de los primeros dos versos. Creo que después de la condicional «si pasan» debe ir una coma antes del otro verbo «son». Lo mismo ocurre en la segunda estrofa, al final del verso 6, aunque sospecho que el «ni» se encarga de esa pausa. Otra cosa que haría es separar las dos interrogantes de los versos 3 y 4.
Es un hermoso soneto, hermano. Me gusta el verbo «revenir», el cual desconocía, y particularmente el uso que puede dársele como participio adjetivo. Mira, por ejemplo, este alejandrino que acaba de ocurrírseme: «y del pan revenido comieron las migajas». También me gusta la autonomía sintáctica que has logrado darle, en esta oportunidad, a los tercetos. ¡Bravo!

Bueno, mi querido amigo. Ve disculpando mis chacalidades. Llévate lo mejor de ellas y, por supuesto, recibe mi admiración sincera, mi respeto por tu arte y mi amistad incondicional.
Un abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Tienen estos primeros versos de tu soneto, un alto vuelo lírico

Si pasan son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará,
acuden los instantes a sus citas?

Uno sigue el vuelo de tu pluma que traza imágenes cálidas y transmite tu amor por las aves que alegran tu entorno y se termina por empatizar con lo entrañable de tu preocupación por la presencia del ese Caburé chico y su voracidad.Este primer terceto es sumamente emotivo y hermoso...y cala hondo en el lector, estoy de acuerdo con marga.
Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.


Me ha parecido realmente hermoso en su integridad el soneto, Jorge, y veraz.
Un abrazo.
Isabel

Magnifica criatura, el Caburé chico, que nos dejas.
 
Última edición:
Eres un admirable poeta...., el soneto y sus versos no pueden ser más bellos, son tanto como mi amor por las aves que no puede ser más grande,ya sabes Jorge que no se expresarme en los comentarios, ni siquiera hablando con alguien, cualquier vecino mío lo hace mil veces mejor que yo y es lógico, antes de casarme con Isidoro en el 99,desde el 92 que vine a vivir aquí estuve sola entre animales y sin libros que me ayudaran a cultivarme un poquito,un beso me ha gustado enormemente....el primer terceto es muy dulce,marga
Si pasan, son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará?,
¿acuden los instantes a sus citas?


Si muere una gaviota en las fortuitas
sendas en que reviene del allá
ni una pluma de ausencia marcará
al que la espera con las nuevas cuitas.

Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.

Por ellas temo cuando oigo el grito
del caburé que dice su apetito
proclamando en sus rezos la agonía.

IMG_8417-cabure-chico.jpg


Caburé chico (Glaucidium brasilianum). Es una lechuza pequeña pero voraz cazadora de ratones y aves.
 
Gracias, estimada Palmira. Por suerte, ninguna ventana mediatiza mis imágenes: soy un pajarraco más entre mis aves...

abrazo
Jorge
 
Al terminar de leer el soneto me quedé inmensamente agradecido del instante poético. No lo pasé por alto, pero tampoco le di demasiada importancia al hecho de que la mitad de sus versos asuenen entre sí. Y no es que use diferentes varas para medir, sino que considero que la belleza del texto es tal que esos detalles los pongo en un segundo plano.
Lo único que no entiendo muy bien es la sintaxis de los primeros dos versos. Creo que después de la condicional «si pasan» debe ir una coma antes del otro verbo «son». Lo mismo ocurre en la segunda estrofa, al final del verso 6, aunque sospecho que el «ni» se encarga de esa pausa. Otra cosa que haría es separar las dos interrogantes de los versos 3 y 4.
Es un hermoso soneto, hermano. Me gusta el verbo «revenir», el cual desconocía, y particularmente el uso que puede dársele como participio adjetivo. Mira, por ejemplo, este alejandrino que acaba de ocurrírseme: «y del pan revenido comieron las migajas». También me gusta la autonomía sintáctica que has logrado darle, en esta oportunidad, a los tercetos. ¡Bravo!

Bueno, mi querido amigo. Ve disculpando mis chacalidades. Llévate lo mejor de ellas y, por supuesto, recibe mi admiración sincera, mi respeto por tu arte y mi amistad incondicional.
Un abrazo.
Por cierto, esa asonancia que destacas la vi ya al componer el noveno verso, y decidí tolerarla.
En los detalles de puntuación estuve de acuerdo, he corregido el tema.

El contenido filosófico de este poema es quizás un poco difícil de apreciar. De las aves que veo, hay algunas que pasan y no llegan a tener identidad, hay otras que vienen en bandada y no puedo distinguirlas. Pero hay aves que vienen solas, o en pareja, y su visita y sus hábitos son tan constantes que me convenzo de que son, cada vez, las mismas: adquieren una identidad, les tomo cariño, temo por ellas; quizás el ejemplo más claro sea el de una familia de pavas de monte (Penelope oscura), los padres y dos volantones, que recorre mi jardín un par de veces al día picoteando aquí y allá: no cabe duda de que es siempre la misma familia, dejan de ser una pava para ser la pava. Ese contraste entre seres con identidad o sin ella, que seguramente puede verse en otros muchos casos, es el que quise expresar en estos versos.

Gracias y abrazo, hermanito
Jorge
 
Última edición:
Es curioso, Jorge, cómo una explicación tuya dada al contestar un comentario, termina dándole sentido completo al poema ; no es la primera vez que me sucede. Con la que acabo de leer aquí sobre cómo determinadas aves se te hacen "familiares" y te encariñas con ellas por su proximidad dejando de ser "una" para ser "la" , he comprendido ahora el sentido pleno de estos versos y te puedo decir que lo has expresado muy bellamente. Me ha gustado este soneto.

abrazo

Si pasan, son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará?,
¿acuden los instantes a sus citas?


Si muere una gaviota en las fortuitas
sendas en que reviene del allá
ni una pluma de ausencia marcará
al que la espera con las nuevas cuitas.

Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.

Por ellas temo cuando oigo el grito
del caburé que dice su apetito
proclamando en sus rezos la agonía.

IMG_8417-cabure-chico.jpg


Caburé chico (Glaucidium brasilianum). Es una lechuza pequeña pero voraz cazadora de ratones y aves.
 
Última edición:
Una hermosa criatura el caburé, querida Isabel, bien lo dices, y visitante de mi jardín con tanto derecho como las otras aves... Me sentí tentado de espantarlo, incluso de matarlo, pero renuncié finalmente a este rol humano de alterar el equilibrio presa-depredador. He creado en mi jardín un ambiente propicio para las aves, sobre todo por la variedad de plantas y la consiguiente variedad de frutos y de insectos; vienen aves fructívoras e insectívoras, lo que ya abarca muchas: ¿cómo evitar que vengan las rapaces que de ellas se alimentan? Podría intentarlo, sí, pero sería ejercer una discriminación entre las aves que no me place: las rapaces no son malas, solo nuestra mente deformada puede verlas así, cuando lo que hacen es simplemente ser lo que son... Es difícil a veces ser humano, con ese poder que tenemos sobre la naturaleza y esa gozosa irresponsabilidad para ejercerlo...

abrazo
J.
Tienen estos primeros versos de tu soneto, un alto vuelo lírico

Si pasan son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará,
acuden los instantes a sus citas?

Uno sigue el vuelo de tu pluma que traza imágenes cálidas y transmite tu amor por las aves que alegran tu entorno y se termina por empatizar con lo entrañable de tu preocupación por la presencia del ese Caburé chico y su voracidad.Este primer terceto es sumamente emotivo y hermoso...y cala hondo en el lector, estoy de acuerdo con marga.
Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.


Me ha parecido realmente hermoso en su integridad el soneto, Jorge, y veraz.
Un abrazo.
Isabel

Magnifica criatura, el Caburé chico, que nos dejas.
 
Muchas gracias, Jorge, por este encantador poema y por tus explicaciones que ayudan a disfrutarlo más.

El primer cuarteto me parece magistral. El hipérbaton y la aliteración de la "s" en el primer y "aéreo" verso, más la terminación en aguda del segundo, ya me parecen todo un poema dentro de ese soneto. ¡¡Bravo!! Y la interrogación retórica "¿acuden los instantes a sus citas?"... prácticamente otro poema en sí mismo, digno de figurar en el dintel de algún antiguo templo griego. Enhorabuena.
 
Hermosa poesía. Me quedo con la primera y la tercera estrofa, si se pudiera elegir aunque todo el conjunto me gusta. Y coincido absolutamente en que la impronta de algunos seres los distingue entre los demás. Claro que eso depende de quien los mira también.
Gracias por compartir este trabajo tan bello y delicado con nosotros.
Un abrazo.
 
Tengo por seguro que los instantes acuden a sus citas y que lo que se fue algunas veces retorna, uno y otro año. Y a mis queridos cernícalos me refiero, que todos los años vuelven y anidan en la torre de mi patio; la semana pasada llegaron y ya andan con sus gritos de apareo. También las golondrinas, que aún no llegaron pero tienen sus nidos en el tejado del porche. Son cosas de aves, pero que son todo un disfrute cuando las miras y te miran a corta distancia.
Supongo que en las migraciones muchas mueren aunque en mi casa no se desperdicie ningún nido.
Encantado de pasar y leer, Jorge, y un abrazo de jardín a jardín.
 
Eres un admirable poeta...., el soneto y sus versos no pueden ser más bellos, son tanto como mi amor por las aves que no puede ser más grande,ya sabes Jorge que no se expresarme en los comentarios, ni siquiera hablando con alguien, cualquier vecino mío lo hace mil veces mejor que yo y es lógico, antes de casarme con Isidoro en el 99,desde el 92 que vine a vivir aquí estuve sola entre animales y sin libros que me ayudaran a cultivarme un poquito,un beso me ha gustado enormemente....el primer terceto es muy dulce,marga
Gracias, estimada Marga, me alegro de que el soneto te haya gustado.
abrazo
J.
 
"Cosas de las Aves" y "cosas del poeta", que como vos, nos regalas este hermoso poema en el que podemos incluso imaginarnos y con la imaginación, verlos a través de tus versos. Encantada de pasearme por tu jardín y disfrutar de tu poesía.
Un abrazo, estimado, Jorge.
 
Es curioso, Jorge, cómo una explicación tuya dada al contestar un comentario, termina dándole sentido completo al poema ; no es la primera vez que me sucede. Con la que acabo de leer aquí sobre cómo determinadas aves se te hacen "familiares" y te encariñas con ellas por su proximidad dejando de ser "una" para ser "la" , he comprendido ahora el sentido pleno de estos versos y te puedo decir que lo has expresado muy bellamente. Me ha gustado este soneto.

abrazo
Le comentaba justamente ayer a Luis Delamar acerca de la ventaja de estos foros poéticos frente a los libros: los comentarios enriquecen la lectura. Claro, cabe la pregunta de si el poema será comprensible sin la explicación... Difícil responderla (en el poema de Luis, por ejemplo, hay cosas ocultas exprofeso).
Gracias por pasar
abrazo
j.
 
Muchas gracias, Jorge, por este encantador poema y por tus explicaciones que ayudan a disfrutarlo más.

El primer cuarteto me parece magistral. El hipérbaton y la aliteración de la "s" en el primer y "aéreo" verso, más la terminación en aguda del segundo, ya me parecen todo un poema dentro de ese soneto. ¡¡Bravo!! Y la interrogación retórica "¿acuden los instantes a sus citas?"... prácticamente otro poema en sí mismo, digno de figurar en el dintel de algún antiguo templo griego. Enhorabuena.
Gracias, Pablo. Hay cosas que el oído siembra por su cuenta en los versos, y que descubrimos luego al leerlos o cuando alguien no los señala, como es el caso de la aliteración en el primero. Por no ser conciente de ello al componer, parecería el elogio injustificado, y sin embargo... el oído no deja de ser propio, ¿no? Es este un tema en el que he pensado bastante, motivado por mi lectura de los comentarios que Roman Jakobson hace de algunos poemas (de Dante, de Baudelaire, de Brecht, ...) donde resulta bastante evidente que los poetas no hilaron tan fino, al componer, como el crítico al comentar. En fin, se dice siempre más de lo que se quiere decir... si lo sabrán los psicoanalistas, aunque el caso es distinto.

Acerca de las citas, es interesante para reflexionar el caso que encontró Alonso (en un comentario posterior al tuyo): el del retorno de las aves migratorias a su nido, que para el tiempo podría relacionarse con el retorno de las estaciones...

abrazo
j.
 
Última edición:
Hay cosas que el oído siembra por su cuenta en los versos

resulta bastante evidente que los poetas no hilaron tan fino, al componer, como el crítico al comentar

De acuerdo, pero como dicen en mi tierra, "donde no hay mata, no hay patata". Eso te distingue como un poeta valioso. Si el crítico encuentra petróleo, alguna vez puede ser casualidad, pero sólo alguna... ;-)
 
Hermosa poesía. Me quedo con la primera y la tercera estrofa, si se pudiera elegir aunque todo el conjunto me gusta. Y coincido absolutamente en que la impronta de algunos seres los distingue entre los demás. Claro que eso depende de quien los mira también.
Gracias por compartir este trabajo tan bello y delicado con nosotros.
Un abrazo.
Gracias, estimada Malena. Es interesante la cuestión de la identidad en estos seres que nos cruzamos en la vida. Claro que no todos los que los miran los ven.
abrazo
Jorge
 
Tengo por seguro que los instantes acuden a sus citas y que lo que se fue algunas veces retorna, uno y otro año. Y a mis queridos cernícalos me refiero, que todos los años vuelven y anidan en la torre de mi patio; la semana pasada llegaron y ya andan con sus gritos de apareo. También las golondrinas, que aún no llegaron pero tienen sus nidos en el tejado del porche. Son cosas de aves, pero que son todo un disfrute cuando las miras y te miran a corta distancia.
Supongo que en las migraciones muchas mueren aunque en mi casa no se desperdicie ningún nido.
Encantado de pasar y leer, Jorge, y un abrazo de jardín a jardín.
La verdad es que has encontrado una respuesta harto interesante para mi pregunta acerca de las costumbres de los instantes. He leído recientemente bastante sobre las costumbres de las golondrinas, en particular las del género Hirundo (hay unas, las Hirundo rustica, que migran desde EEUU hasta la Argentina) y efectivamente está comprobado que vuelven cada año al mismo nido. Tengo intención de poner unas cajas en mi casa de la isla para que aniden las del género Tachycineta que abundan en nuestro verano (las Hirundo van más al sur): veremos si tengo esa experiencia que reforzará la llegada de la primavera...
abrazo
j.
 
La verdad es que has encontrado una respuesta harto interesante para mi pregunta acerca de las costumbres de los instantes. He leído recientemente bastante sobre las costumbres de las golondrinas, en particular las del género Hirundo (hay unas, las Hirundo rustica, que migran desde EEUU hasta la Argentina) y efectivamente está comprobado que vuelven cada año al mismo nido. Tengo intención de poner unas cajas en mi casa de la isla para que aniden las del género Tachycineta que abundan en nuestro verano (las Hirundo van más al sur): veremos si tengo esa experiencia que reforzará la llegada de la primavera...
abrazo
j.
Caray, estás hecho todo un experto en esto de las golondrinas. Las nuestras (las de mi patio) son las Hirundo rústicas y todos los años hacen sus puestas y crían a sus polluelos entre primavera y verano para después volver a sus tierras de origen a invernar.
Te mando unas fotos de nuestro tejado en un día de tormenta que sorprendió a un nutrido grupo en pleno viaje.

http://mundopoesia.com/foros/entrada-blog/golondrinas-en-el-tejado.7817/#comment-12591
 
Caray, estás hecho todo un experto en esto de las golondrinas. Las nuestras (las de mi patio) son las Hirundo rústicas y todos los años hacen sus puestas y crían a sus polluelos entre primavera y verano para después volver a sus tierras de origen a invernar.
Te mando unas fotos de nuestro tejado en un día de tormenta que sorprendió a un nutrido grupo en pleno viaje.

http://mundopoesia.com/foros/entrada-blog/golondrinas-en-el-tejado.7817/#comment-12591
Ajá, creo que son de una subespecie distinta, dentro de la misma especie, a las que vemos acá. Las nuestras anidan, normalmente, en Norteamérica, pero hay un grupo al que se le ha dado por anidar en nuestra tierra, tuve oportunidad de ver un nido con pichones hace un par de meses. Creo que las vuestras son de las que migran al África, cruzando el Sahara...

abrazo
j.
 
Ajá, creo que son de una subespecie distinta, dentro de la misma especie, a las que vemos acá. Las nuestras anidan, normalmente, en Norteamérica, pero hay un grupo al que se le ha dado por anidar en nuestra tierra, tuve oportunidad de ver un nido con pichones hace un par de meses. Creo que las vuestras son de las que migran al África, cruzando el Sahara...

abrazo
j.
Pues podría ser; yo sólo conozco a las que vienen aquí al porche (y de vista) y ahora te traigo alguna foto… un minuto…
 
Si pasan, son las aves infinitas
como pulsos del tiempo que se va,
¿acaso lo que fue retornará?,
¿acuden los instantes a sus citas?


Si muere una gaviota en las fortuitas
sendas en que reviene del allá
ni una pluma de ausencia marcará
al que la espera con las nuevas cuitas.

Pero hay aves que vienen cada día
a mi jardín para cumplir el rito
de sembrar en mis ojos la alegría.

Por ellas temo cuando oigo el grito
del caburé que dice su apetito
proclamando en sus rezos la agonía.

IMG_8417-cabure-chico.jpg


Caburé chico (Glaucidium brasilianum). Es una lechuza pequeña pero voraz cazadora de ratones y aves.
Querido Jorge: Me ha encantado tu soneto que he disfrutado más tras la lectura de los comentarios que le han seguido y tus aclaraciones. Lo que no va a volver y las esperas que se quedarán en eso, en esperas, junto con lo que pueden representar esas aves que sí anidan para quedarse me ha hecho pensar. También me has hecho recordar el canto de las tórtolas que viven tranquilas en el jardín de mi casa y que proporcionan un sonido peculiar que ya identificamos como algo ligado a ese lugar y que nos despierta sabiendo donde estamos. Insisto, precioso soneto.
Con mi abrazo.
Salvador.
 
"Cosas de las Aves" y "cosas del poeta", que como vos, nos regalas este hermoso poema en el que podemos incluso imaginarnos y con la imaginación, verlos a través de tus versos. Encantada de pasearme por tu jardín y disfrutar de tu poesía.
Un abrazo, estimado, Jorge.
Gracias, estimada Romina. Ya te hayas paseado por mi jardín real, ya por mi jardín metafórico, límpiate el barro de las alpargatas: ambos están enfangados.
abrazo
J.
 

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