Hernan Parada
Poeta adicto al portal
Me imagino ya,
tu figura -fabulosa, nítida-
alucinando
por las gotas que tropiezan por tu rostro,
como si quisieran establecer una carrera
hacia la nada (cuando caen amilanadas de tu rostro);
Como si establecieran un contrato perpetuo
un contrato con la evaporación;
Como si rompieran aquel vínculo posible, límpido,
entre la sonrisa y la cara;
Te imagino ya entre soles,
estrepitosa, imaginada,
con los ojos agotados;
Tal vez sea el precio de la fatiga.
Allí te preguntarás
si este viaje valió la pena,
si merezco el triunfo de la aventura,
si la gravedad te ha traicionado,
si soy equiparable con la lágrima,
Nadie responde, nadie contesta.
Sabrás que el cielo no es suficiente,
o si no ¿porque se nos rompen las alas?;
Que las miradas se extravían,
cual naufrago en un vaso;
Que se imponen majestuosas las nubes,
cuando el sol es impertinente cuando pasa;
Al fin respondes,
dudas. Te confundes y nadas.
Por que son cosas que no valen la pena resolver...
tu figura -fabulosa, nítida-
alucinando
por las gotas que tropiezan por tu rostro,
como si quisieran establecer una carrera
hacia la nada (cuando caen amilanadas de tu rostro);
Como si establecieran un contrato perpetuo
un contrato con la evaporación;
Como si rompieran aquel vínculo posible, límpido,
entre la sonrisa y la cara;
Te imagino ya entre soles,
estrepitosa, imaginada,
con los ojos agotados;
Tal vez sea el precio de la fatiga.
Allí te preguntarás
si este viaje valió la pena,
si merezco el triunfo de la aventura,
si la gravedad te ha traicionado,
si soy equiparable con la lágrima,
Nadie responde, nadie contesta.
Sabrás que el cielo no es suficiente,
o si no ¿porque se nos rompen las alas?;
Que las miradas se extravían,
cual naufrago en un vaso;
Que se imponen majestuosas las nubes,
cuando el sol es impertinente cuando pasa;
Al fin respondes,
dudas. Te confundes y nadas.
Por que son cosas que no valen la pena resolver...