Noctua
Poeta adicto al portal
Cosiendo el alma con hilos de oscuridad
Corset distorsionado en la mente
atado con hilos de oscuridad,
como mariposas dormitando y meditando
copulando sin cesar entre los huesos.
Las venas se brotan en todo el cuerpo;
la impresión y la razón se odian,
alucinando entre el croar de las ranas
y el abdomen de las luciérnagas.
Dolor ya no siento
se retorció y se esfumó;
mi alma ya casi terminada
hilada por el segundero de partículas de arena
que grano a grano se fijan
en el eterno danzar del péndulo...
manecillas que me estrujan y se adentran en las vísceras
en una especie de metástasis alucinada.
Mi obra en un plano cartesiano
donde los ejes se dividen sin cesar,
con hebras finas y oscuras
dando puntadas al azar...
¡Un agujero negro queda en el lado izquierdo!
Es el refugio perfecto para los vipéridos,
serpientes de cascabel inmiscuyéndose y resonando
creando en él un eco eterno
oquedad artificial refugio de larvas,
hermosamente les sirvo de planta nutricia.
Con el pasar de los años ya en pupas se han convertido
en eterno letargo estas han permanecido,
ahora hambrientas y ansiosas por despertar.
El remolino de ese hoyo negro se invierte
expulsando mis entrañas
que disfrazadas de escamas
se pierden entre la bruma, las hojas y ramas;
vuelven a su inicio como el ojo de un mochuelo
entre el polvo y la luna,
presas de los cuervos y aves nocturnas.
Lepidópteros ¡bellas mariposas!
Sangrando y muriendo
Corset distorsionado en la mente
atado con hilos de oscuridad,
como mariposas dormitando y meditando
copulando sin cesar entre los huesos.
Las venas se brotan en todo el cuerpo;
la impresión y la razón se odian,
alucinando entre el croar de las ranas
y el abdomen de las luciérnagas.
Dolor ya no siento
se retorció y se esfumó;
mi alma ya casi terminada
hilada por el segundero de partículas de arena
que grano a grano se fijan
en el eterno danzar del péndulo...
manecillas que me estrujan y se adentran en las vísceras
en una especie de metástasis alucinada.
Mi obra en un plano cartesiano
donde los ejes se dividen sin cesar,
con hebras finas y oscuras
dando puntadas al azar...
¡Un agujero negro queda en el lado izquierdo!
Es el refugio perfecto para los vipéridos,
serpientes de cascabel inmiscuyéndose y resonando
creando en él un eco eterno
oquedad artificial refugio de larvas,
hermosamente les sirvo de planta nutricia.
Con el pasar de los años ya en pupas se han convertido
en eterno letargo estas han permanecido,
ahora hambrientas y ansiosas por despertar.
El remolino de ese hoyo negro se invierte
expulsando mis entrañas
que disfrazadas de escamas
se pierden entre la bruma, las hojas y ramas;
vuelven a su inicio como el ojo de un mochuelo
entre el polvo y la luna,
presas de los cuervos y aves nocturnas.
Lepidópteros ¡bellas mariposas!
Sangrando y muriendo
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