elena morado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los hombres tienen siete chalecos
y el último nunca se lo quitan.
Georgina y sus sentencias fulminantes.
Flojea su memoria, entre escenas perfectamente ordenadas.
Me recuerda a los armarios de la señora Dorinda.
Sábanas blancas apiladas en orden matemático.
Habla de esas historias de muchos años.
Una gripe le quitó a su madre a los ocho.
Como mi abuela,
los niños huérfanos tienen miedo a los catarros. Y a las tormentas.
Se va haciendo cada día más pequeña,
igual que el ovillo de lana que da vueltas por el suelo mientras teje.
Al llegar a la esquina me pregunta: y ahora, ¿cómo hago?
Gina, dos patas, dos cadenetas y dos patas.
Su voz de fondo me lleva poco a poco hasta C.
Un libro compartido sobre el pupitre.
“Los visigodos eran una minoría gobernante…”
La historia. El principio de los tiempos.
Dos pupitres que ahora son dos escritorios.
Me pregunto: tejer el amor en blanco o apilarlo en el armario.
Algunas personas se te agarran al pecho, como los catarros mal curados.
C ha ido a la farmacia. Me desnudo.
Toda la tarde por delante.
Antonia Mauro
y el último nunca se lo quitan.
Georgina y sus sentencias fulminantes.
Flojea su memoria, entre escenas perfectamente ordenadas.
Me recuerda a los armarios de la señora Dorinda.
Sábanas blancas apiladas en orden matemático.
Habla de esas historias de muchos años.
Una gripe le quitó a su madre a los ocho.
Como mi abuela,
los niños huérfanos tienen miedo a los catarros. Y a las tormentas.
Se va haciendo cada día más pequeña,
igual que el ovillo de lana que da vueltas por el suelo mientras teje.
Al llegar a la esquina me pregunta: y ahora, ¿cómo hago?
Gina, dos patas, dos cadenetas y dos patas.
Su voz de fondo me lleva poco a poco hasta C.
Un libro compartido sobre el pupitre.
“Los visigodos eran una minoría gobernante…”
La historia. El principio de los tiempos.
Dos pupitres que ahora son dos escritorios.
Me pregunto: tejer el amor en blanco o apilarlo en el armario.
Algunas personas se te agarran al pecho, como los catarros mal curados.
C ha ido a la farmacia. Me desnudo.
Toda la tarde por delante.
Antonia Mauro