Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Cotiledóneo
He salido a la calle
a estirar las piernas
y a dar una vuelta
En el retrete de ese valle
no di la vuelta entera,
y tengo que decir, y digo,
que la media vuelta, amigo,
es un país hecho una mierda.
De un edificio acabado
esperan hombres salarios,
como deuda a sus labores
que algunos cobran al cabo,
y otros sargentos mayores,
lo cobran con el calvario,
en montes de cabo a rabo
cuando aún eran solares.
Inventando sabores de la vida
construí de un aroma el elixir,
la velada de estrellas decidida
a dejarse la piel que ve morir.
El aroma tenía la medida
en la parte del todo por vivir,
y no pude inventarme la bebida
de la herida mortal y no sufrir.
Inventemos el mundo sin devoto,
que en el mundo beato, si consuela,
el invento será recochineo,
del que cómodo tiene el ojo roto,
y no ve del allá si se le cuela
artesano capaz cotiledóneo.
He salido a la calle
a estirar las piernas
y a dar una vuelta
En el retrete de ese valle
no di la vuelta entera,
y tengo que decir, y digo,
que la media vuelta, amigo,
es un país hecho una mierda.
De un edificio acabado
esperan hombres salarios,
como deuda a sus labores
que algunos cobran al cabo,
y otros sargentos mayores,
lo cobran con el calvario,
en montes de cabo a rabo
cuando aún eran solares.
Inventando sabores de la vida
construí de un aroma el elixir,
la velada de estrellas decidida
a dejarse la piel que ve morir.
El aroma tenía la medida
en la parte del todo por vivir,
y no pude inventarme la bebida
de la herida mortal y no sufrir.
Inventemos el mundo sin devoto,
que en el mundo beato, si consuela,
el invento será recochineo,
del que cómodo tiene el ojo roto,
y no ve del allá si se le cuela
artesano capaz cotiledóneo.