IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Manos de dios,
en nuestro pecho desertor,
pasión del mal,
prisión intrínseca
de nuestros recuerdos mentales,
somos creación y tormento,
ardor de un ente abrumado,
abandono de un cielo tan irreal,
somos terreno para la muerte,
y sombras de un presente efímero,
somos silencio y tumulto
para luego renacer entre gritos,
somos vida nueva a cada nueva muerte,
y somos más muerte que vida,
porque nuestra condena
es innegociable,
¿que será del cielo? tan libre,
¿que será del viento? a veces roto,
a veces despierto,
renacemos como el sol,
aguardando por una tarde
que se desangra junto a nosotros,
renacemos temprano,
como el último día
que se hace tan presente
en nuestra ausencia venidera,
seriamos cobardes,
si nuestra vida no doliera.
en nuestro pecho desertor,
pasión del mal,
prisión intrínseca
de nuestros recuerdos mentales,
somos creación y tormento,
ardor de un ente abrumado,
abandono de un cielo tan irreal,
somos terreno para la muerte,
y sombras de un presente efímero,
somos silencio y tumulto
para luego renacer entre gritos,
somos vida nueva a cada nueva muerte,
y somos más muerte que vida,
porque nuestra condena
es innegociable,
¿que será del cielo? tan libre,
¿que será del viento? a veces roto,
a veces despierto,
renacemos como el sol,
aguardando por una tarde
que se desangra junto a nosotros,
renacemos temprano,
como el último día
que se hace tan presente
en nuestra ausencia venidera,
seriamos cobardes,
si nuestra vida no doliera.