Es parecido a eso. Pero tiene contundencia. Es decir, que el creador es potente. Puede darte tu merecido, en un momento dado, y de una manera sorprendente. Quizá, tu novia te zarandee. Como si fueras un árbol. Una novia potente, quiero decir. O unos muchachos, que te miran fijamente a los ojos, si os cruzáis, caminando por la calle. Son pequeños retos divinos.