Romina Power
Poeta recién llegado
Cuando se es apenas un adolescente, uno se cree que tiene asegurado el futuro, que sabe lo que quiere y que con eso basta para que así sea. Uno cree conocer lo que siente y que se primer amor será el único y verdadero para siempre y que nada hará que eso cambie.
Después el tiempo nos va enseñando en quien podemos confiar, en quien no, quien corresponderá esos sentimientos y quien simplemente pasará de largo, vamos creciendo y duele mucho hacerlo, nos enamoramos más de una vez y eso duele aún mas.
Aprender es difícil pero ello es lo que nos da la pauta para fijarnos en detalles mas simples y al mismo tiempo ser más exigentes con nosotros mismos primordial mente, con los amigos, con la familia, con la elección de una pareja y de una profesión. Aprendemos a serle fieles a nuestras ideas, muchas veces a cambiarlas con base en la experiencia y eventualmente alcanzamos un nivel de madurez y de moralidad propia que va mas allá de lo convencional y lo establecido. Unos lo hacemos mas temprano que tarde, otros mas tarde que temprano y la mayoría nunca lo hace.
De repente pasan los años y miramos de reojo al pasado y nos damos cuenta de lo mucho que hemos cambiado, de lo que queríamos ser y de lo que terminamos siendo.
El paso de los años es más rápido que nosotros mismos pero debemos ser inteligentes y no dejarlo pasar en vano y tratar de ser cada día mejor que el día anterior, mas fuertes, mas listos, mas sencillos, mas tolerantes y sobre todo más asertivos.
Ahora que los años han pasado, ese primer amor no es mas que una historia como cualquier otra que algún día contaré y ese que creí verdaderamente el amor de mi vida y jamás se lo dije, hoy solo es un vago recuerdo que entre más pasa el tiempo más ajeno me parece. De pronto se me acabaron las ganas de escribir poesía y lo único que he escrito desde hace más de un año son ensayos, glosas, fichas, marcos teóricos, etc. Y tengo miedo de que jamás vuelva a mi la inspiración que tuve hace años, pero tengo más miedo de que lo haga...
Después el tiempo nos va enseñando en quien podemos confiar, en quien no, quien corresponderá esos sentimientos y quien simplemente pasará de largo, vamos creciendo y duele mucho hacerlo, nos enamoramos más de una vez y eso duele aún mas.
Aprender es difícil pero ello es lo que nos da la pauta para fijarnos en detalles mas simples y al mismo tiempo ser más exigentes con nosotros mismos primordial mente, con los amigos, con la familia, con la elección de una pareja y de una profesión. Aprendemos a serle fieles a nuestras ideas, muchas veces a cambiarlas con base en la experiencia y eventualmente alcanzamos un nivel de madurez y de moralidad propia que va mas allá de lo convencional y lo establecido. Unos lo hacemos mas temprano que tarde, otros mas tarde que temprano y la mayoría nunca lo hace.
De repente pasan los años y miramos de reojo al pasado y nos damos cuenta de lo mucho que hemos cambiado, de lo que queríamos ser y de lo que terminamos siendo.
El paso de los años es más rápido que nosotros mismos pero debemos ser inteligentes y no dejarlo pasar en vano y tratar de ser cada día mejor que el día anterior, mas fuertes, mas listos, mas sencillos, mas tolerantes y sobre todo más asertivos.
Ahora que los años han pasado, ese primer amor no es mas que una historia como cualquier otra que algún día contaré y ese que creí verdaderamente el amor de mi vida y jamás se lo dije, hoy solo es un vago recuerdo que entre más pasa el tiempo más ajeno me parece. De pronto se me acabaron las ganas de escribir poesía y lo único que he escrito desde hace más de un año son ensayos, glosas, fichas, marcos teóricos, etc. Y tengo miedo de que jamás vuelva a mi la inspiración que tuve hace años, pero tengo más miedo de que lo haga...