Azul de Prusia
Poeta recién llegado
aunque me entierre sus uñas espinas,
...sangraría...,
sólo sangraría,
sollozando en el tiempo
Credo gris
(responsorio del encanto)
Creo en el yugo del Dios todopoderoso,
creador del Cielo contra la tierra,
creo en la madre eterna, en la estrella viva,
en el beso que duerme y se oculta en la sal,
creo en la herida de la espada necesaria,
ya en su flama,
creo ya en la caricia predilecta,
ya en su castigo,
creo ya en la perla que brota en el sudor,
ya en su rocío,
creo ya en su ausencia, ya en el ruego,
ya en el recuerdo,
ya en su vacío.
Creo en la niña que tuvo del viento al borde del abismo,
en la anciana que la viste de Oro y la peina en el sueño,
creo para siempre en el rubor de su jugar rendido,
de su pedir amado,
de su querer dormido,
creo en su querer, en el fragor de su crecer, en su caída,
creyente ciego soy, enamorado del viento,
del borde que te llama en procesión
desde su herida,
silencioso voy lento bajo el mar, sin merecer,
alzando por ti, por ti, amanecer,
tu candelabro de oro.
Creo en la mujer que ya surge del pétalo al color,
que llega del color esplendoroso al gris,
del gris en cielo a la mujer,
de la mujer feliz al ruego,
del ruego en Sed al canto,
del canto al río,
del río al fuego,
del fuego al brillo,
¡Creo solo en el Cielo que la deshojará en cada noche!
¡ya en la noche que la quebrará lenta de querer en cada hebra!
¡ya en la hebra que la ocultará en el pudor en cada Aurora!
Creo simplemente en ti, mujer,
únicamente en la vida misma,
creo sin temor, sin color, en tu vivir, en tu partir,
creo para siempre y sin pudor en tu ceniza.
Última edición: