Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
A la sombra de un recuerdo,
escribo estas líneas sin credo,
sin pensamientos propios,
solo los recuerdos...
Promesas vanas,
que se fundieron en lágrimas,
con el adiós por delante,
la ruptura como tragedia,
Mieles convertidas en amargas frutas,
que cercenan el sentimiento aferrado,
en grutas distantes en las venas del corazón,
que ahora deja de latir,
con la dulce melodía que era tu nombre,
Arrinconado entre paredes,
confundiendo el día con la noche,
sin importar el mañana o la eternidad,
¿Para qué? si solo esta... esta soledad,
que quema y arde... dejando fría mi sangre...
¿Que fueron de los bellos páramos?
solo desolación y muerte...
cuando el alma desolada,
transita solo hacia el infierno,
No aquél en llamas y demonios,
no aquél frío e infinito,
si no la agonía que día a día,
será el recordar que te tuve...
Ahora... cierro estas páginas,
cierro mi vida con triste antología,
que se pierda el resonar de mi sonrisa,
y hasta ti llegue...
el clamor de mi dulce muerte...
¿Con una bala?... ¡bah!
¿Con una daga?... cortaría lo que es tuyo,
¡No! solamente un goteo... largo y funesto...
Un río rojo... largo... largo...
Y así quede escrito...
tu nombre en mi pared,
con la luna a mi espalda,
y ¿tu?
Por siempre aquí en mi pecho...
L.V.
escribo estas líneas sin credo,
sin pensamientos propios,
solo los recuerdos...
Promesas vanas,
que se fundieron en lágrimas,
con el adiós por delante,
la ruptura como tragedia,
Mieles convertidas en amargas frutas,
que cercenan el sentimiento aferrado,
en grutas distantes en las venas del corazón,
que ahora deja de latir,
con la dulce melodía que era tu nombre,
Arrinconado entre paredes,
confundiendo el día con la noche,
sin importar el mañana o la eternidad,
¿Para qué? si solo esta... esta soledad,
que quema y arde... dejando fría mi sangre...
¿Que fueron de los bellos páramos?
solo desolación y muerte...
cuando el alma desolada,
transita solo hacia el infierno,
No aquél en llamas y demonios,
no aquél frío e infinito,
si no la agonía que día a día,
será el recordar que te tuve...
Ahora... cierro estas páginas,
cierro mi vida con triste antología,
que se pierda el resonar de mi sonrisa,
y hasta ti llegue...
el clamor de mi dulce muerte...
¿Con una bala?... ¡bah!
¿Con una daga?... cortaría lo que es tuyo,
¡No! solamente un goteo... largo y funesto...
Un río rojo... largo... largo...
Y así quede escrito...
tu nombre en mi pared,
con la luna a mi espalda,
y ¿tu?
Por siempre aquí en mi pecho...
L.V.