wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Creo en tí.
Creo en tí,
cuando cae la tarde con su traje amaranto
y una suave llovizna argentada se cierne,
sobre el patio en recreo de mis convicciones
cantando y soñando en un mar de ilusiones.
Creo en tí,
por los prados más verdes donde voy acuñando
jirones de ayeres que atados al ciclo,
del viene y del vá, de la vida y la muerte
acompañan mis pasos, mis horas sin verte.
Creo en tí,
con la paz de un poniente que me ahonda en un sueño
y ésta brisa que refresca mis húmeros duros,
con cada cabello que peino de recuerdos
cuando vuelvo mis ojos a travéz del tiempo.
Creo en tí,
cuando llega la aurora anunciadora del día
y las flores se abren a la luz aún mas hermosas
y los cielos se mezclan de oro y turqueza
y mi alma se encuentra, con su antigua pureza.
Creo en tí, mi Diós,
tú que cociste con amor mis heridas
que me diste la vida cuando ya la perdía,
hoy sin rencores para ella te pido
que la llenes de gracia, que le alegres la vida
y que alguien la quiera, como yo la quería.
Creo en tí,
cuando cae la tarde con su traje amaranto
y una suave llovizna argentada se cierne,
sobre el patio en recreo de mis convicciones
cantando y soñando en un mar de ilusiones.
Creo en tí,
por los prados más verdes donde voy acuñando
jirones de ayeres que atados al ciclo,
del viene y del vá, de la vida y la muerte
acompañan mis pasos, mis horas sin verte.
Creo en tí,
con la paz de un poniente que me ahonda en un sueño
y ésta brisa que refresca mis húmeros duros,
con cada cabello que peino de recuerdos
cuando vuelvo mis ojos a travéz del tiempo.
Creo en tí,
cuando llega la aurora anunciadora del día
y las flores se abren a la luz aún mas hermosas
y los cielos se mezclan de oro y turqueza
y mi alma se encuentra, con su antigua pureza.
Creo en tí, mi Diós,
tú que cociste con amor mis heridas
que me diste la vida cuando ya la perdía,
hoy sin rencores para ella te pido
que la llenes de gracia, que le alegres la vida
y que alguien la quiera, como yo la quería.
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