Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
ahora que me duele tu ausencia
tanto como deben arderte los ladrillos
en tu espalda, creo que debimos
haberte dejado un huequito, una gotera,
una ventana para que miraras el hacer
del árbol que custodia la entrada,
para que los rayos de la luna
te llegaran a sanarte cada noche
del asombro, de las sombras en tu pecho,
del abandono de los brillos de tus ojos,
del rictus del adiós que le nació a tu cara,
debimos poner a navegar, para saciar
el hambre de los peces, al río tu cascajo,
para que las caricias de las aguas
blanquearan tu sonrisa, tus huesos,
hasta que la sal de tu mirada se endulzara,
creo que debimos echar tu cuerpo al fuego
para que las cicatrices se cerraran,
hasta que los sueños se durmieran,
para que tu alma fuera el incienso
con el que perfuman las estrellas su morada.
Due 24.12.11 en una tarde en donde las calles huelen a cocina en fiesta. Y tu recuerdo sigue tan vivo como el respirar. Te extraño Paquito
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