BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con toda la violencia del mundo
admito toda rueda dentaria que incite
al acabamiento de los metálicos radios
quebrados sobre mesetas destinadas al crepúsculo.
Soy transporte universal de malas venturas,
soy nigromante en las noches sacudidas por electricidades
y bagatelas, soy ejemplar expropiador de cielos y raciocinios
elegantes. En mi mirada se aplastan recibos bancarios y espejos
donde se reflejan masas humanas y ventanales imprecisos.
Soy el que extermina o lanza un libro de profético cansancio.
La rueda opresiva que aniquila los dientes en su proceso de luz.
Mientras ciudades como sangres dispersas utilizan
mi clamor contrario a vientos de defensa, soy el infame
perseguidor de noctámbulos agrimensores, protegidos
por la circunferencia masiva de sus proyectos presumidos.
Y entonces, cuando la rueda cesa su vocacional apertura,
y el mundo olfatea una nueva víctima, ceso yo también
de perseguirte: ofrendas pagadas con tributos y puntales.
©
admito toda rueda dentaria que incite
al acabamiento de los metálicos radios
quebrados sobre mesetas destinadas al crepúsculo.
Soy transporte universal de malas venturas,
soy nigromante en las noches sacudidas por electricidades
y bagatelas, soy ejemplar expropiador de cielos y raciocinios
elegantes. En mi mirada se aplastan recibos bancarios y espejos
donde se reflejan masas humanas y ventanales imprecisos.
Soy el que extermina o lanza un libro de profético cansancio.
La rueda opresiva que aniquila los dientes en su proceso de luz.
Mientras ciudades como sangres dispersas utilizan
mi clamor contrario a vientos de defensa, soy el infame
perseguidor de noctámbulos agrimensores, protegidos
por la circunferencia masiva de sus proyectos presumidos.
Y entonces, cuando la rueda cesa su vocacional apertura,
y el mundo olfatea una nueva víctima, ceso yo también
de perseguirte: ofrendas pagadas con tributos y puntales.
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