eduardocarpio
Poeta adicto al portal
CREPÚSCULOS
Todavía van las siestas de las tardes apacibles
con sus sueños entrañados por tus hebras,
mas si alguno descosido,
que otra cosa no parezca,
sino urdimbre desgastada
y del tiempo manifiesta
que sentida fue magnífica
por hacer de la ternura certidumbre predilecta.
.................................................................................
La memoria vertebrada
de nostalgia que se enreda,
en la vasta lejanía del impúber,
–¿qué sino los argumentos de cualquiera?–,
sobre azul crepuscular,
ese azul bajo el que bullen temblorosas enterezas.
Fue tu gozo descendido por un cielo efervescente,
cual rendija entre sus perlas
y tan claro, así, del alba
su lunar de luz primera;
mas si soplo imaginado de la vela
comparara su desmayo con tu falta,
–¡ni el aviso de un suspiro, ni la hiel de una sorpresa!–
como fuego entre la yesca, así la herida
dibujó su cavidad entre la nada y la certeza,
sin el tiempo que le dimos
se nos iba desnudando con tibieza
y por firme se clavaba...
.................................................................................
Luego días sin estrellas,
eran restos de rutina
y momentos de congoja desbordándose en las cuencas...
Por el frío del insomnio van las nubes,
ya quisiera reposar si quien pudiera,
se durmiera alguna vez entre mis brazos,
pero elige desvelarme con su eterna
claridad. A veces pienso cuán feliz
descansó en el olvido de la tierra
el que dio por serenar aquellas fibras
y de tarde contempló la sementera
luminosa de paisajes...
Tantas veces vi tus huellas y por ellas, al momento, decrecieron
el crepúsculo cercano y la luz de sus calderas;
aun sin flores, las mimosas amarillas anunciaban
golondrinas y color de primavera
con las horas floreciendo por los grises
casi verdes asomando en la alameda... ¡Cuánta pena!
.................................................................................
Me dan miedo los silencios prolongados
por gigantes que no dicen, pero acercan
en la sombra su agonía,
y sintiendo que mi cuerpo va sin fuerza,
asustado de sí mismo,
dejo a Dios en la encomienda
que por gracia me palíe la desdicha...
Pero, al fin, entre las brisas paralelas,
bien pudiera descansar de la penuria,
pues despiertan palpitantes estas letras
tras el luto de una estela sin espuma,
tras el día en que la furia dijo basta
con las notas apurando su aspereza,
–hasta entonces disipada–,
y ya, rota su intención, te proclamó de su extrañeza.
................................................................................................
Sí, los versos ya no cargan los acentos
ni parecen desmentir lo que sopesan,
ya no puedo colorar desde el tintero
las palabras que desdigan mi respuesta.
Soledad en la distancia por mi alma consumida,
–pues procaz en su carencia, tan acíbar la corteza–
y el azogue de mi estancia enmohecido;
ya sin giros de las nubes echo al cielo la cometa,
mientras cambio desvaríos por ausencias
en los vanos de los techos sin destreza...
Desvaída en el recuerdo
agotada en la fatiga sin promesas,
como brasa sin rescoldo,
bajo palio, amarillenta...
eduardocarpio
16 de diciembre de 2013
Todavía van las siestas de las tardes apacibles
con sus sueños entrañados por tus hebras,
mas si alguno descosido,
que otra cosa no parezca,
sino urdimbre desgastada
y del tiempo manifiesta
que sentida fue magnífica
por hacer de la ternura certidumbre predilecta.
.................................................................................
La memoria vertebrada
de nostalgia que se enreda,
en la vasta lejanía del impúber,
–¿qué sino los argumentos de cualquiera?–,
sobre azul crepuscular,
ese azul bajo el que bullen temblorosas enterezas.
Fue tu gozo descendido por un cielo efervescente,
cual rendija entre sus perlas
y tan claro, así, del alba
su lunar de luz primera;
mas si soplo imaginado de la vela
comparara su desmayo con tu falta,
–¡ni el aviso de un suspiro, ni la hiel de una sorpresa!–
como fuego entre la yesca, así la herida
dibujó su cavidad entre la nada y la certeza,
sin el tiempo que le dimos
se nos iba desnudando con tibieza
y por firme se clavaba...
.................................................................................
Luego días sin estrellas,
eran restos de rutina
y momentos de congoja desbordándose en las cuencas...
Por el frío del insomnio van las nubes,
ya quisiera reposar si quien pudiera,
se durmiera alguna vez entre mis brazos,
pero elige desvelarme con su eterna
claridad. A veces pienso cuán feliz
descansó en el olvido de la tierra
el que dio por serenar aquellas fibras
y de tarde contempló la sementera
luminosa de paisajes...
Tantas veces vi tus huellas y por ellas, al momento, decrecieron
el crepúsculo cercano y la luz de sus calderas;
aun sin flores, las mimosas amarillas anunciaban
golondrinas y color de primavera
con las horas floreciendo por los grises
casi verdes asomando en la alameda... ¡Cuánta pena!
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Me dan miedo los silencios prolongados
por gigantes que no dicen, pero acercan
en la sombra su agonía,
y sintiendo que mi cuerpo va sin fuerza,
asustado de sí mismo,
dejo a Dios en la encomienda
que por gracia me palíe la desdicha...
Pero, al fin, entre las brisas paralelas,
bien pudiera descansar de la penuria,
pues despiertan palpitantes estas letras
tras el luto de una estela sin espuma,
tras el día en que la furia dijo basta
con las notas apurando su aspereza,
–hasta entonces disipada–,
y ya, rota su intención, te proclamó de su extrañeza.
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Sí, los versos ya no cargan los acentos
ni parecen desmentir lo que sopesan,
ya no puedo colorar desde el tintero
las palabras que desdigan mi respuesta.
Soledad en la distancia por mi alma consumida,
–pues procaz en su carencia, tan acíbar la corteza–
y el azogue de mi estancia enmohecido;
ya sin giros de las nubes echo al cielo la cometa,
mientras cambio desvaríos por ausencias
en los vanos de los techos sin destreza...
Desvaída en el recuerdo
agotada en la fatiga sin promesas,
como brasa sin rescoldo,
bajo palio, amarillenta...
eduardocarpio
16 de diciembre de 2013
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