Señorcalle
Poeta recién llegado
Humano y lucidez, que tan libres por nacer
Algunos te lo plasman, placer o por el fuer
Igual que dos sacando petróleo en mi ser
Los versos en el óleo en oda a Lucifer.
Razón y lucidez, corazón con avidez
Del triunfo del amor en la contra ciego juez.
Palabras, las llevadas a oídos a adultez
Los niños que te intuyen amar a la vejez.
Bolsillos llenos, bocas vacías y los cráneos,
Tan bellos seos la catedral de mis recreos,
De vidas tan virtuosas, enseña a coliseos.
Otrora fueron labios de sabios, puros freos
Que fluyen de tu cielo a crisálida del cambio.
Es obvio, que sin odio, sin ser león, en cabio
del ángel, sin aquel el celeste cuerpo, rabio,
Catarsis de razón y aquel corazón en labio
De boca tan sagrada, oyendo en la grada graba
Discurso que transforma, ¿taladra? solo agrada.
Avante la alcazaba aguantó al que susurraba
Billetes y placer de aquel que nos falseaba
Algunos te lo plasman, placer o por el fuer
Igual que dos sacando petróleo en mi ser
Los versos en el óleo en oda a Lucifer.
Razón y lucidez, corazón con avidez
Del triunfo del amor en la contra ciego juez.
Palabras, las llevadas a oídos a adultez
Los niños que te intuyen amar a la vejez.
Bolsillos llenos, bocas vacías y los cráneos,
Tan bellos seos la catedral de mis recreos,
De vidas tan virtuosas, enseña a coliseos.
Otrora fueron labios de sabios, puros freos
Que fluyen de tu cielo a crisálida del cambio.
Es obvio, que sin odio, sin ser león, en cabio
del ángel, sin aquel el celeste cuerpo, rabio,
Catarsis de razón y aquel corazón en labio
De boca tan sagrada, oyendo en la grada graba
Discurso que transforma, ¿taladra? solo agrada.
Avante la alcazaba aguantó al que susurraba
Billetes y placer de aquel que nos falseaba