susodicho
Poeta recién llegado
Cristal de una mirada herida
.,.
Debo sostenerme vertical
sobre mis pies,
en la pose de un cactus
que no caiga doblegado,
erguido en la porfía
de ver el horizonte
a la escasa distancia
de una mirada miope,
que la poseo,
hambrienta y torpe
como escuálida mascota
descuidada.
Mis ojos sobreviven
en la frágil adhesión de sus retinas,
ya profanadas,
por un preciso bisturí
en manos cirujanas,
munidas de agujas punzantes,
aplicadas minuciosas
sobre la herida microscópica
del desgarro.
Ahora es mi faena
la de regar estos ojos
con goteos instilados
según la indicación horaria
sin alteraciones,
abriendo los párpados
como bocas de batracios,
quitando los velos
de insistentes turbiedades.
Sospecho, a mi pesar,
de una secreta conspiración
que podría desatarse
entre máculas y bacterias,
dispuestas a perforar
la fina cutícula del cristalino.
Sería entonces
una emboscada de la sombra,
cayendo a dentelladas
sobre el ultimo destello
de una luz visual,
apagándola.
Susodicho
.
.,.
Debo sostenerme vertical
sobre mis pies,
en la pose de un cactus
que no caiga doblegado,
erguido en la porfía
de ver el horizonte
a la escasa distancia
de una mirada miope,
que la poseo,
hambrienta y torpe
como escuálida mascota
descuidada.
Mis ojos sobreviven
en la frágil adhesión de sus retinas,
ya profanadas,
por un preciso bisturí
en manos cirujanas,
munidas de agujas punzantes,
aplicadas minuciosas
sobre la herida microscópica
del desgarro.
Ahora es mi faena
la de regar estos ojos
con goteos instilados
según la indicación horaria
sin alteraciones,
abriendo los párpados
como bocas de batracios,
quitando los velos
de insistentes turbiedades.
Sospecho, a mi pesar,
de una secreta conspiración
que podría desatarse
entre máculas y bacterias,
dispuestas a perforar
la fina cutícula del cristalino.
Sería entonces
una emboscada de la sombra,
cayendo a dentelladas
sobre el ultimo destello
de una luz visual,
apagándola.
Susodicho
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