JordiSilleroDelgado
Poeta recién llegado
Cada día recordamos nuestros objetivos, nuestros tesoros, nuestros errores, nuestra capacidad de olvidar nuestros fuertes. A todas horas sentimos amor por alguna persona que innecesariamente la vemos perfecta, y que sabemos que no cambiará. Y no lo hace, sino que lo hacen los demás, nos obligan los demás, nos obligamos los unos a los otros a cambiar, a ser por norma iguales, pues así intentamos ser de manera vana, pues de diferentes tenemos miedo y miedo tenemos al diferente.
Aunque confiemos en esa persona a veces dudamos, dudamos, de la persona que vemos perfecta dudamos, dudamos de ella y de uno mismo también se duda.
De nosotros desconfianza poseemos cuando pensamos en la otra persona, de no decepcionarla, de no medir bien nuestras palabras y derribar esa muralla que tanto nos cuesta construir con alguien.
Títeres titiriteros, eso somos, títeres titiriteros dispuestos a manejarnos los unos a los otros nuestros destinos, cada cual en su intención de persona y de amigo.
Solo somos peones, protegiendo un rey y su reina, los cuales nos sacrifican en su honor, aunque, en ocasiones, seamos ese rey con otras personas.
Intentamos huir por una ventana para encontrarnos con nosotros y esa otra alma que deseamos querer. La lucha que emprendemos por alguien algún día terminará, y el sabor de la victoria no será tomado hasta que llegue el desenlace, el cual nos entristece, nos recuerda cuanto hay que disfrutar del otro u otra mientras se luche, pues es la lucha lo bonito del amor, en ver como alguien que aprecias se preocupa por ti de manera desmedida.
Aunque confiemos en esa persona a veces dudamos, dudamos, de la persona que vemos perfecta dudamos, dudamos de ella y de uno mismo también se duda.
De nosotros desconfianza poseemos cuando pensamos en la otra persona, de no decepcionarla, de no medir bien nuestras palabras y derribar esa muralla que tanto nos cuesta construir con alguien.
Títeres titiriteros, eso somos, títeres titiriteros dispuestos a manejarnos los unos a los otros nuestros destinos, cada cual en su intención de persona y de amigo.
Solo somos peones, protegiendo un rey y su reina, los cuales nos sacrifican en su honor, aunque, en ocasiones, seamos ese rey con otras personas.
Intentamos huir por una ventana para encontrarnos con nosotros y esa otra alma que deseamos querer. La lucha que emprendemos por alguien algún día terminará, y el sabor de la victoria no será tomado hasta que llegue el desenlace, el cual nos entristece, nos recuerda cuanto hay que disfrutar del otro u otra mientras se luche, pues es la lucha lo bonito del amor, en ver como alguien que aprecias se preocupa por ti de manera desmedida.