Joanna Meminger
Dostet darum.
La distancia en ocasiones
es demasiado cruel,
el tiempo también.
Los fantasmas se amontonan,
sin razón,
frente a la puerta,
y el viento desmedido
se encarga de llevar los suspiros.
Pasan los minutos, las horas,
los días…
El punto verde en la pantalla
indica la presencia;
aunque sea por unas horas
olvido mis locas penas.
Pero la distancia, en ocasiones,
es demasiado cruel,
pues no encuentro un sustituto
de tu mirada sonriente,
tampoco de tus besos
que me despiertan la piel.
Llevo tus abrazos
grabados en mi ser,
y en las noches los invoco
para dormir sin olvidar tu querer.
Despierto a veces sin motivo
recordando tu voz dulce en mi oído,
y un beso tuyo en mi frente
trae la sombra de tu aroma tibio.
Falta menos, cada vez menos,
o al menos eso creo…
Recordándote y escribiéndote,
así paso mis días,
sonriendo ante el recuerdo
y soñando con ese día
en el que pueda volver a sentir
tu abrazo en mi corazón.
En el que pueda volver a decirle,
a tu alma y sin miedo,
que te amo intensamente,
desde cada célula de mi cuerpo.
Joanna Meminger
es demasiado cruel,
el tiempo también.
Los fantasmas se amontonan,
sin razón,
frente a la puerta,
y el viento desmedido
se encarga de llevar los suspiros.
Pasan los minutos, las horas,
los días…
El punto verde en la pantalla
indica la presencia;
aunque sea por unas horas
olvido mis locas penas.
Pero la distancia, en ocasiones,
es demasiado cruel,
pues no encuentro un sustituto
de tu mirada sonriente,
tampoco de tus besos
que me despiertan la piel.
Llevo tus abrazos
grabados en mi ser,
y en las noches los invoco
para dormir sin olvidar tu querer.
Despierto a veces sin motivo
recordando tu voz dulce en mi oído,
y un beso tuyo en mi frente
trae la sombra de tu aroma tibio.
Falta menos, cada vez menos,
o al menos eso creo…
Recordándote y escribiéndote,
así paso mis días,
sonriendo ante el recuerdo
y soñando con ese día
en el que pueda volver a sentir
tu abrazo en mi corazón.
En el que pueda volver a decirle,
a tu alma y sin miedo,
que te amo intensamente,
desde cada célula de mi cuerpo.
Joanna Meminger